Difiero... al conocimiento se llega mediante el cuestionamiento.
SER EN PAREJA: ¿SOY YO O SOMOS JUNTOS?...
Qué difícil tema cuando pensamos en una relación de pareja y queremos encontrar todos los atributos que estamos seguros que existen: seguridad, compañía, futuro, diversión, familia, vejez, alianza… Pero ¿qué posibilidad real tenemos de encontrarlo fuera de nosotros y de que nuestra pareja nos lo brinde?, quise investigar sobre el tema.
Sin duda, la pareja funciona como un espejo de tus emociones y un refugio para las mismas; es a quien más cerca tenemos e influye, innegablemente, en nuestros pensamientos y decisiones diarias. Pero ¿qué tanta responsabilidad debería tener en nuestro bienestar emocional? Considero que poca: dejar en manos de otra persona la gestión de mis pensamientos es un escenario bastante irreal; a la larga no funciona, porque regreso a mí y no estoy completo.
Estadísticamente, en México empezamos a tener relaciones de pareja entre los 15 y 18 años —puede que algunas personas empiecen antes o después; esto nada más nos revela la costumbre—; pero cuando revisamos con más detalle esta misma fuente, encontramos que, en la actualidad, la mayoría de las personas eligen a su pareja de largo plazo cuando tienen entre los 25 y los 30 años, cuando nuestro cerebro está más desarrollado, y se debe a que ya no seguimos la idealización adolescente y creemos que tomamos una decisión más consciente y fundamentada.
Pero, a cualquier edad, esperar que la otra persona nos complete, es algo que se denomina el "mito de la media naranja". Una relación saludable está compuesta por dos personas completas, enteras e independientes que deciden compartir su vida, su cotidianidad, sus deseos, sus preocupaciones y alegrías con otra, que nos gusta física y emocionalmente; para nada se basa una relación en dos mitades que se necesitan para poder funcionar. Eso es una trampa y termina por caerse.
Entendiendo que el responsable de mí sólo soy yo, puedo entonces relacionarme libre y sanamente con otra persona, primero encontrando un espacio seguro de apego, donde me siento tranquilo y validado, y un lugar para abrir mis heridas y sentirme escuchado. Cuando eso sucede, me permite crecer emocionalmente, junto a esa persona con la que encuentras un proyecto en común y disfrutas la carrera por alcanzarlo, donde el contacto físico, su mirada, su plática te hacen sentir que estás mejor en esa compañía.
Debemos también entender que el conflicto dentro de las parejas es totalmente normal y, además, parte de la realidad cotidiana; el tema aquí es cómo poderlo superar y que no llegue a terminar con la relación. Lo primero es trabajar en mi voluntad de solucionarlo. El desarrollo de esta capacidad es individual; vivir en pareja es una decisión diaria. Lo segundo es pasar de la reacción defensiva a la respuesta consciente; se escucha muy fácil, pero es complicadísimo. El objetivo no es evitar el conflicto, porque ese es natural; el tema es cómo encontrar conscientemente soluciones que nos permitan seguir valorándonos a pesar del problema; tener enojo, tristeza y aceptarlo, pero poner un límite. Si lo que deseo es seguir en esa relación, ayuda mucho hacer una pausa y pensar, dejar de insultar, de dar vueltas al mismo tema y darle paso a encontrar todos los porqués que me llevaron a estar con esa persona.
Después de ver mucho sobre este tema, puedo resumir que ser en pareja es la afirmación de "te elijo porque quiero estar contigo" y no la de "te busco porque no puedo estar solo o sola".
En pocas palabras, Mario opina que: