Difiero... al conocimiento se llega mediante el cuestionamiento.
¿SANAR ES MEJOR SOLO O ACOMPAÑADO?
Tengo un muy buen amigo que durante mucho tiempo padeció un tema de adicciones. Siempre ha sido una persona muy alegre, con una plática muy entretenida y siempre con muy buena actitud de ayudar a los demás. Le pregunté ahora que tiene alrededor de cuatro años sin consumo sobre cómo se sentía y me contestó que él creía que estaba viviendo la mejor etapa de su vida: se sentía seguro, animado, físicamente bien; ahora hacía algo de deporte y había encontrado muchos detalles en la vida que antes, según él, no les daba valor.
A esto, le pregunté que si cómo lo había logrado, pues por nuestra cercanía me había dado cuenta de que lo intentó varias veces y no le había dado este resultado. Me sorprendió lo que me contestó; me describió toda una comunidad que lo ayuda diariamente, y me dijo que solo nunca le fue posible, pero que cerca de otros que lo acompañan —y él mismo acompañando a otros con la misma condición— había encontrado un camino positivo, me llamó mucho la atención y decidí investigar sobre el tema.
Sin duda, y hablando desde el tema de bienestar emocional, recuperarte de una situación difícil es un proceso complejo. Nuestro pensamiento siempre nos dibuja escenarios catastróficos o de puertas cerradas, y conforme pasa el tiempo, creemos que no podemos hacer ya nada. De hecho, hay un concepto muy interesante que se llama incapacidad aprendida, que dice que cuando alguien encuentra una limitante que no resuelve, al tiempo ya deja de intentarlo; incluso si la limitante se modifica o desaparece, ya no hay voluntad para hacerle frente y la persona se queda con ella. La capacidad de ser resilientes —esa fuerza de recuperarse y de enfrentar una situación desagradable, un problema— cada persona lo experimenta distinto, pero, como cualquier habilidad mental, es algo que se descubre, se aprende y se desarrolla.
Pero además de esto, y siguiendo con el ejemplo de mi amigo, quisiera darle valor a otro elemento, que es la comunidad. Me gustó una frase que dice que nadie sana en soledad, sino que sanamos en compañía. Encontrar a otras personas pasando por lo mismo o similar a nosotros, nos da una posibilidad distinta, sobre todo de normalizar nuestro padecimiento, entender que no somos los únicos que estamos librando la batalla y que hay otros dispuestos ayudarme; y mejor aun: que yo puedo ayudar también y generar un ciclo positivo donde la colaboración es recíproca.
Este tipo de ayuda la tenemos disponible en grupos ya establecidos o profesionales, pero también acercándonos y pidiendo ayuda para cualquier tema a alguien que sabemos que pasó o está pasando por lo mismo, para después conectar con otro y establecer un canal de comunicación y respaldo en comunidad. Esto aplica para el tema que sea de nuestro interés atender, aclaro que no sólo para el tema de las adicciones, como fue el ejemplo mencionado, sino para cualquier tema de bienestar. Lo que quiero enfatizar es el método, atender algo que me hace sentir intranquilo en comunidad, y cabe desde una emoción hasta hacerse emprendedor o hacer deporte o ayudar a una causa, todo arranca conectándome con personas que me acompañen y yo también ser esa compañía.
En pocas palabras, Mario opina que: