Difiero... Al conocimiento se llega mediante el cuestionamiento.
¿MOTIVACIÓN DE ADENTRO O DE AFUERA?
Hace unos días estaba comiendo con dos amigos con quienes regularmente me reúno. Nos conocemos desde la primaria, y siempre que platicamos de algo lo tomamos medio en serio, pero también, y muchas veces, en broma.
En esta ocasión, uno de ellos decía que estaba cansado de trabajar tanto, que desde que fundó su negocio le dedica muchas horas y que cada vez que piensa en bajar el ritmo le da miedo y se le vienen a la mente las responsabilidades que tiene como pagar la hipoteca, hacerse responsable de la salud y educación de sus hijos, las vacaciones familiares y una lista bastante extensa que nos comentó, y que, por tanto, no tiene otro remedio que seguir.
El otro de mis amigos que estaba en la mesa le dijo en tono de burla: “Entonces tú eres la víctima de tu vida, se te olvida que también te la pasas muy bien la mayoría de las veces, que disfrutas tú también de las vacaciones, de tu casa que está muy bonita”, y le dijo la misma lista que el otro mencionó pero en positivo; también explicó que desde hace mucho tiempo él cambio su fuente de motivación, que en lugar de hacer cosas sólo por la recompensa, mejor hace las cosas porque lo decide, y como él se plantea que es el juego y que lo eligió, entonces lo disfruta, muchas veces se apasiona, se enoja, nos contó, eso es normal, pero entiende que es un camino que tomó y que le gusta, o bien se platica y se cree que le gusta.
Estos dos puntos de vista me interesaron y quise investigar un poco más sobre la motivación. Al hablar de este tema lo primero que se me viene a la mente es: ¿Qué impulsa a las personas a actuar de la forma en que lo hacen?, ¿qué produce que una persona valore opciones y tome decisiones sobre muchos temas de manera simultánea? Entendemos claramente que actuamos por motivos, y cada uno le otorgamos un valor distinto y personal, desde lo básico y fundamental que es conseguir lo que necesitamos como la comida, el vestido, la salud, etcétera, o bien para evitar algo a lo que tememos como los obstáculos, las enfermedades y los castigos; a este tipo de motivación la definiremos como externa, es decir, viene de afuera, y poco podemos influir en no sentirla, todos la tenemos.
Pero existe otra que tiene su origen dentro del individuo, y está dirigida por necesidades no esenciales, como la exploración, la experimentación y la curiosidad, a éstas se le consideran conductas motivadoras en sí mismas; dicho de otro modo, es el tipo de motivación que me autoadministro, que me emociona a encontrar vivencias, a sentirme dueño de mis actos, y satisfecho de ellos, es cambiar el "debo hacerlo", por el "quiero hacerlo"; uno viene desde la obligación y el otro desde la libertad.
Un ejemplo bien claro de esta motivación intrínseca –desde adentro– es cuando escuchas a alguien que te habla, la mayoría de las veces, de su motivación diaria de ser padre o madre, a nadie he escuchado diciendo “tengo que ser padre de mi hijo, y estoy muy cansado, ni modo, seguiré haciéndolo”. Al contrario, siempre te dicen que lo mejor que les ha pasado es ser padres, y para los hijos –salvo alguna excepción–, pensamos que el amor de nuestros padres era inagotable.
Por eso creo que la motivación que viene de adentro dura más, y podemos llegar a entrenarla y disfrutarla, está disponible, gracias a mis dos amigos que me lo enseñaron.
En pocas palabras, Mario opina que: