Atreverse a imaginar y aprender
Vivir la vida con sabor
Escucha este post
Como hemos dicho en las ediciones anteriores con respecto a las emociones, el entusiasmo es una fortaleza del carácter. Recordemos que esta fortaleza es una manera habitual de pensar, sentir y actuar que resulta positiva. Ser entusiasta significa enfrentar la vida con energía, optimismo y ganas de aprender (Fundación Astoreca).
Todas nuestras emociones duran en nuestro cuerpo de 80 a 120 segundos, por lo que seguramente están pensando: “¡Imposible! Yo estoy enojada desde hace meses con esta persona”. Eso no es una emoción, eso es una actitud. En biología, actitud se define como la capacidad de sostener una emoción en el tiempo, por lo que son tus pensamientos los que te están produciendo ese estado.
Hoy quiero invitarlos a decidir sostener el entusiasmo como una actitud en nuestro día a día, pues en cada una de las situaciones que vivimos podemos elegir hacerlo con nuestra mejor energía, optimismo y manteniendo las ganas de aprender. Personalmente, practico cinco formas para lograrlo que, aunque no puedo decir que lo llevo a la perfección todo el tiempo, trato de hacerlo con intención.
La primera es cuidar mi cuerpo moviéndolo de forma regular. No necesitamos una gran rutina, simplemente movernos de la forma en la que no guste: bailando, practicando algún deporte, caminando. La segunda es cultivando el optimismo: mi entusiasmo se incrementa cuando tengo esperanza, por lo que cada día trato de escribir e imaginarme mi mejor versión, lo que me hace sentirme entusiasta de mi vida y mis planes. La tercera es mantener y cultivar las relaciones en mi vida, pasar tiempo con mis amigas, conociendo nuevas personas en mi trabajo o hablando por teléfono con mi familia. La cuarta es tener contacto con la naturaleza: esta no es tan sencilla en una ciudad como en la que vivo, sin embargo lo hago con intención y busco un espacio, al menos para sentir el aire. La quinta es saborear cada una de las cosas a nuestro alrededor con todos nuestros sentidos, así todo lo bueno que sucede podemos vivirlo y no solamente es algo que nos pasó sin registrarlo.
El entusiasmo tiene un papel fundamental en nuestra vida, nos hace sentir motivados hacia nuestros objetivos y lo contagiamos a quienes tenemos cerca. Cuando estás entusiasmado con lo que haces sientes energía positiva. Es decir, ¡vivimos nuestra vida con mucho sabor!
En pocas palabras, Andrea opina que: