CREER PARA VER
TE VAS A MORIR
Qué fuerte título, ¿no? Pero déjame te cuento por qué elegí hablar del tiempo y de cómo lo vivimos desde este ángulo.
Hace unos años empecé a escuchar el podcast de un personaje bastante polémico en redes sociales, su nombre es Diego Dreyfus. Tiene una forma digamos que algo peculiar para decir las cosas, a veces incómoda, muy directa; sin filtros, vaya; y aunque no coincido con todo lo que plantea, había algo que, cuando lo escuchaba, siempre me dejaba pensando.
Sus episodios siempre cierran con una cortinilla que, la primera vez que la escuché, me movió un buen, y dice así:
“Te vas a morir… Esta frase es una de esas verdades que nos persiguen y no queremos voltear a ver. La gente prepara mucho más sus vacaciones que el prepararse para la muerte y creo que es importantísimo todos los días vivir considerando a la muerte porque entonces decides de forma distinta en lugar de sólo sobrevivir y existir. Te vas a morir. ¿Qué estás haciendo al respecto?”
Recuerdo muy bien lo que sentí y sigo sintiendo cada que la escucho, como si algo adentro me incomodara, pero al mismo tiempo se acomodara, porque en el fondo no era una idea nueva, era simplemente una verdad que había evitado ver de frente. Y es que la verdad vivimos en una relación muy rara con respecto al tiempo, lo tratamos como si fuera algo garantizado, como si siempre hubiera una siguiente oportunidad o un mejor momento. Nos contamos historias muy cómodas para no movernos, para no incomodarnos, para no tomar decisiones que impliquen riesgo o cambio, y en ese proceso vamos pateando la vida hacia adelante como si en algún punto se fuera a acomodar sola, bueno, estoy hablando por mí, ¿eh?, pero yo sé que te estás identificando, no te hagas... ¡jajaja!
Lo interesante es que esta idea de recordar la muerte no es un invento de Dreyfus ni mucho menos, desde hace siglos existe el concepto de Memento Mori, que significa precisamente eso: “Recuerda que morirás”. Y creo firmemente que esta frase no busca asustar a nadie sino todo lo contrario, es una invitación constante a no perderse en lo irrelevante, a vivir con cierta claridad sobre lo que sí importa y a no dar por hecho algo que en realidad nunca ha sido seguro. Lo que cambia con Diego es el tono, lo trae a este momento, lo hace más crudo, más difícil de ignorar, y justo es por eso que creo que conecta.
Cuando realmente entiendes que tu tiempo es limitado, algo empieza a acomodarse distinto, no necesariamente haces más cosas ni te vuelves alguien radical de la noche a la mañana, pero sí empiezas a ver con más claridad en qué estás invirtiendo tus días, a quién le estás dando tu atención, qué conversaciones estás evitando, qué decisiones llevas demasiado tiempo postergando, etc. Te das cuenta de que muchas veces no estás cansado por todo lo que haces, sino por todo lo que sabes que deberías estar haciendo y no estás enfrentando.
Tal vez el problema no es que no tengamos tiempo, sino que vivimos como si no importara, como si siempre hubiera más, como si lo verdaderamente importante pudiera seguir esperando sin consecuencias. Pero la realidad es otra, el tiempo pasa igual, estés consciente o no, estés presente o no, y en ese sentido la pregunta deja de ser cuánto tiempo tenemos y se vuelve mucho más simple y mucho más incómoda al mismo tiempo:
¿Qué estás haciendo al respecto?
Porque sí… te vas a morir. Y, quizá, por eso mismo valdría la pena empezar a vivir distinto.
Gracias por estar aquí. Te abrazo.
En pocas palabras, Kush opina que: