CREER PARA VER

SEGUIR CREYENDO EN TIEMPOS DIFICILES

SEGUIR CREYENDO EN TIEMPOS DIFICILES

Ya van doce meses desde que en mi ciudad comenzó una etapa bien compleja y que muchos han denominado como “narcopandemia”. No hay una forma sencilla de poner en palabras lo que esto ha significado para quienes vivimos y trabajamos aquí. Lo hemos sentido hasta en el aire, en las calles y en esas pláticas que ya no suenan igual que antes.

No sé si en esta ocasión te voy a compartir como tal herramientas para un optimismo realista, pero, como lo trato de hacer en mis escritos, te voy a hablar desde el corazón y lo que he aprendido ante esta situación tan compleja de entender; mantener la esperanza no significa hacerse de la vista gorda ante la realidad. Ser optimista en tiempos difíciles no es negar lo que pasa, sino decidir seguir creando y creyendo a pesar de ello.

No ha sido nada fácil. He visto muchas empresas que admiraba bajar sus cortinas, proyectos pausarse y hasta amigos marcharse. Pero también he visto a muchos otros seguir levantándose todas las mañanas con esa fe en que las cosas pueden mejorar. Ese tipo de optimismo, el que nace desde la resistencia y no desde un lado ingenuo, es el que creo ha mantenido a nuestro estado en movimiento.

En mi caso, la creatividad ha sido como un salvavidas. Cuando todo parecía pausarse, me di cuenta de que aún tenía algo que podía ofrecer: ideas. Y con ellas, la posibilidad de apoyar a otros que también están tratando de salir adelante. No siempre tengo claro hacia dónde voy, pero lo que sí sé, es que rendirme no está sobre la mesa.

Este último año me ha forzado a ver el optimismo desde otro ángulo. No desde frases motivacionales, sino como una herramienta de supervivencia emocional. Ser realista es entender que el problema es súper complejo, que no tiene una solución de la noche a la mañana y que no se va a resolver con discursos o con buenos deseos. Pero ser optimista es confiar en que cada acción que decidamos tomar, por más pequeña que sea, suma y nos ayudará a caminar hacia adelante.

Creo que ese pequeño acto de fe se traduce en seguir abriendo la puerta del negocio, en no recortar a nadie del equipo, en buscar oportunidades inclusive fuera del estado, o simplemente en creer que el esfuerzo diario vale la pena.

Sé que no podemos cambiar la realidad de un día para otro. Pero sí podemos decidir cómo vivir dentro de ella. Podemos seguir creyendo, seguir creando, seguir exigiendo y seguir cuidando lo que amamos. Porque ese es el tipo de esperanza que no se apaga con el miedo.

En pocas palabras, Kush opina que:

Ser optimista no es negar lo que duele, sino tener el coraje de creer en lo que puede renacer. Porque, incluso, en los tiempos más difíciles, seguir creyendo también es una forma de resistencia.

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