CREER PARA VER

SE VAN A BURLAR DE TI

SE VAN A BURLAR DE TI

Hace algunos años escribí una frase en uno de mis pósters, que decía: “Se van a burlar de ti”. El día que medité esa frase, como con la mayoría de las que escribo, no lo hice pensando en alguien más; me la dije a mí mismo. Encuentro mucho valor en escribir estas frases, diseñarlas, compartirlas en redes sociales y hasta salir a la calle a pegarlas, también disfruto mucho escribir estos artículos para “En pocas palabras”. Pero si te soy honesto, antes de hacer todo eso hubo una etapa en la que una pregunta se me venía de manera constante a la cabeza: ¿qué van a pensar de mí?, ¿qué van a decir si me pongo a escribir mis pensamientos?, ¿y si creen que no sé de lo que hablo? Y con el tiempo entendí que detrás de todas esas preguntas había algo muy simple: miedo.

Y la realidad es que el miedo no siempre es malo. El miedo nos puede proteger, nos ayuda a detectar riesgos, nos hace reaccionar ante situaciones peligrosas. El problema es cuando ese mismo miedo empieza a ocupar espacios donde ya no está protegiéndonos, sino limitándonos.

Una cosa es que el miedo te evite cruzar una calle sin poner atención o estar alerta, y otra muy distinta es que te impida hacer algo que sabes que quieres hacer solamente por el miedo al qué dirán.

Creo que es natural y que todos podemos traer este tipo de miedos. Nuestra forma de afrontarlos no necesariamente tiene que ser escribir un libro o compartir frases; puede ser también el levantar la mano para dar una opinión, cambiar de trabajo, iniciar un negocio, terminar una relación, pedir ayuda o simplemente mostrarnos como realmente somos.

Y es que muchas veces imaginamos escenarios mucho más duros de los que terminan ocurriendo. Y sí, siendo honestos, algunas personas probablemente se van a burlar de ti. Te van a criticar, no van a entender lo que haces, etc., pero hubo algo importante que entendí un día: la mayoría de las personas están ocupadas pensando en su propia vida como para dedicarle tanto tiempo a la tuya.

Hace poco me topé con un video en redes de una persona que decía algo que me atrapó. Comentaba que él muchas veces hablaba de empatía porque él mismo la necesitaba trabajar, hablaba del perdón porque también le cuesta perdonar, hablaba del crecimiento porque sigue aprendiendo, y la verdad me identifiqué mucho con la idea.

Personalmente jamás he escrito una frase pensando en que soy un experto en la vida. Tampoco escribo porque tenga todo resuelto; al contrario, muchas veces escribo sobre temas que sigo trabajando todos los días. Seguido me tropiezo, me equivoco, vuelvo a caer en los mismos errores y sigo aprendiendo.

Y me gusta pensar que así es como hoy veo al miedo de una manera diferente: ya no como algo que necesariamente tengo que eliminar, sino como algo que puedo escuchar. Si me está protegiendo de un peligro real, bienvenido; si lo único que está haciendo es impedirme avanzar, entonces intento usarlo como gasolina.

Definitivamente muchas de las cosas que más satisfacción me han dado en la vida comenzaron exactamente igual: con miedo.

Gracias por estar aquí. Te abrazo.

En pocas palabras, Kush opina que:

El miedo puede protegerte o puede limitarte. La diferencia está en aprender a distinguir cuándo te está cuidando y cuándo simplemente te está impidiendo hacer algo que vale la pena intentar.

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