CREER PARA VER
¡QUIERO HACER COSAS IMPOSIBLES!
Hoy vengo a hablarte de la frustración y quiero hacerlo a partir de algunas experiencias propias y aprendizajes, para ver si de esto tú también puedes obtener una reflexión valiosa.
En 2010, fundé mi agencia de marketing junto a mi hermano, Juan Pablo, y nuestro amigo Alejandro De la Garza. En esos primeros días, estábamos eligiendo el nombre de la razón social de la empresa. Los tres compartíamos una afinidad por la música de Gustavo Cerati y, en honor a su canción, decidimos llamarla "Cosas Imposibles S.C." Nos gustaba la idea de esa línea: "Quiero hacer cosas imposibles". Sin embargo, fue hasta hace unos años cuando empecé a usarla como un mantra dentro de la agencia, tanto con mi equipo como con nuestros clientes. Hoy, nuestras presentaciones cierran con un “¡Hagamos cosas imposibles!”, frase que siempre saca una sonrisa y nos motiva a todos a seguir avanzando.
Esta frase, sin embargo, ha estado acompañada de muchos momentos de frustración. Emprender no ha sido fácil, y menos alcanzar esas “cosas imposibles”. Te confieso que ha habido momentos en los que he pensado en quitarla de la mesa, de las presentaciones y de nuestras camisetas porque, a veces, me provoca esa sensación de no estar dando lo suficiente. He sentido que no estoy logrando esas “cosas imposibles” y que me exijo demasiado. Pero con el tiempo he aprendido a no ser tan duro conmigo mismo, a reconocer mis logros y a valorar el esfuerzo de mi equipo, que me ha ayudado a llegar a donde ahora estoy.
A ti, que probablemente estás emprendiendo una nueva idea y que, como todos, te enfrentas a la frustración, te digo que estos momentos no van a desaparecer; vendrán días oscuros, llenos de incertidumbre. En esos días, una frase del libro Inquebrantables de Daniel Habif ha sido como un ancla para mí: “Recuerda cuánto has progresado, no cuánto te falta. No estás donde quieres, pero tampoco donde estabas”. Mantener este enfoque ha sido clave para darme cuenta de que avanzar no siempre significa dar grandes pasos, sino ir superando pequeños desafíos, uno a la vez.
La frustración es parte del proceso, pero aprender a verla como un signo de que estás en el camino es una lección muy poderosa. Al final, los grandes sueños no se construyen en un día, pero los pasos diarios nos acercan a ellos. Así que, si estás frustrado, si te sientes estancado, recuerda que incluso esos días difíciles te siguen llevando hacia adelante y te ayudarán a ser más fuerte en tu proceso de crecimiento. Te invito, pues, a seguir haciendo cosas imposibles. ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: