ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER
Practicando el amor propio
Tengo días pensando en cómo escribir acerca de un sentimiento sobre el cual se han hecho miles de películas, libros, poemas, canciones y todo tipo de demostraciones. En realidad, creo que del amor se ha dicho todo; sin embargo, creo que hablar sobre él o definirlo no necesariamente nos lleva a identificarlo, sentirlo ni mucho menos vivirlo.
Últimamente creo que el mundo está sufriendo niveles muy altos de desamor y desconexión. En las últimas semanas me he sentido vacía e intranquila; me di cuenta de que era algo más que el cansancio habitual, por lo que me senté e intenté conectar conmigo para entender qué me pasaba. Me di cuenta de que me estaba costando mucho trabajo conectar con la esperanza y la posibilidad de que el mundo puede ser mejor. Hasta el momento de escribir esto, me llevó a intentar conectar con este sentimiento de la manera más pura y regresé a dos libros que me han ayudado a agrandar un poquito mi corazón y mi mente para entender y vivir el amor desde una perspectiva que me parece real, aunque nada sencilla.
El primer libro es de Bell Hooks y se llama Todo sobre el amor, del cual quiero destacar una de sus frases, que dice: “Todos quieren saber más del amor. Queremos saber qué significa querer, qué debemos hacer en nuestra vida diaria para querer y ser queridos”. Siempre he dicho que nadie da lo que no tiene, por lo que primero tenemos que empezar con querernos de manera incondicional y elegir el amor antes que el miedo. Eso se dice muy fácil, pero ¿qué significa en realidad? Necesitamos integrar nuestras emociones con nuestros pensamientos y con nuestras acciones. El amor es una práctica, es más que un sentimiento, es una acción; es algo que haces, no es algo que te sucede. Esto me lleva al segundo libro Quiérete como si tu vida dependiera de ello, de Kamal Ravikant, el cual me lleva a entender que durante nuestra vida experimentamos el amor de muchas formas. Queremos a nuestros papás, a nuestra familia, a nuestros hijos, a nuestras parejas, a nuestros amigos; pero ¿qué tan seguido nos queremos realmente a nosotros mismos? Nos ponemos al último y después nos preguntamos por qué no somos felices. Querernos a nosotros mismos primero es una decisión y cuando la tomamos, todo lo demás se acomoda.
Aprender a querernos es un viaje que implica perdonarnos por nuestros errores y aceptarnos por quienes somos; hacer un compromiso con nosotros mismos y hacernos responsables de nosotros mismos y nuestras decisiones. De acuerdo con Ravikant, el tercer paso es establecer un ritual que se convierta en un hábito que funcione para nosotros y practicarlo, este puede ser meditar, escribir, escuchar música; conectar con nosotros mismos y quienes somos para poder después conectar con el mundo. El viaje de querernos sin duda es uno que vale la pena pues la relación más importante que vamos a vivir en la vida es con nosotros mismos, recordemos que somos seres mágicos que merecemos todo lo bueno que hay en este mundo y todo el amor que podemos darnos para después practicarlo con quienes tenemos cerca.
En pocas palabras, Andrea opina que: