ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER
LAS PERSONAS QUE ELEGIMOS:LA AMISTAD Y LAS FORMAS DE ACOMPAÑARNOS
Hace unos días, una de mis mejores amigas, a quien conozco desde el kínder, me mandó una frase que me dejó pensando: “La amistad es una de las historias de amor más grandes que tendremos. Alguien que no te debe nada, te elige de todos modos; se convierte en parte de tu vida simplemente porque quiere estar. Creo que esa es una de las formas más puras de amor que existen”. Y pensé en lo poco que hablamos de eso.
Hablamos mucho del amor de pareja, de la familia, de las personas que llegan a nuestra vida para quedarse; pero pocas veces nos detenemos a reconocer lo extraordinario que es que alguien nos conozca, nos escuche, vea nuestras distintas versiones y, aun así, quiera seguir siendo parte de nuestra historia.
En estos últimos años, la amistad ha tenido un lugar muy especial en mi vida: he encontrado amigas que se han convertido en mi tribu, personas que me escuchan sin juzgarme, que me acompañan cuando no tengo muy claro qué hacer, que me hacen reír cuando lo necesito y con quienes también puedo llorar. Tengo que decir que ha sido terapéutico; no porque tengan respuestas para todo, pues muchas veces no las tienen, sino porque hay algo profundamente reparador en poder decir cómo estás sin tener que explicar demasiado.
Mis primas son un ejemplo muy especial de eso, pues, antes que nada, son mis amigas. Los viajes y momentos que tenemos juntas son de los que más atesoro; a su lado, puedo reírme, descansar, hablar de cualquier cosa y, de alguna manera, reconocer partes de mí que me gustan y que a veces se me olvidan. Me hacen sentir acompañada, querida y muy afortunada. También pienso en mi hermana, que conoce mi vida, mis heridas y mi historia mejor que nadie porque la vivió conmigo. Hay algo muy especial en tener a alguien que no sólo conoce las distintas versiones de ti, sino que también estuvo ahí cuando esas versiones se fueron formando.
También tengo amigos que conozco desde hace muchos años; con ellos, puedo hablar de nuestros hijos, de nuestros miedos, de lo que nos preocupa y de lo que nos hace felices. Me da mucho orgullo decir que, en esas amistades, no ha habido otro interés que el de querernos sinceramente. Qué regalo es tener personas que te conocen desde hace tanto tiempo y con quienes puedes seguir encontrándote desde un lugar tan genuino.
Y están las amigas que han llegado más recientemente. Algunas tienen pocos años en mi vida, pero se han hecho muy presentes en ella. Me gusta pensar que no todas las amistades necesitan una historia larguísima para ser profundas; a veces, basta con que alguien llegue en un momento importante y encuentre una manera de estar que se vuelve significativa.
Creo que eso es lo que más me gusta de la amistad: que no existe una sola forma de vivirla. Hay personas que nos conocen desde siempre y otras que nos conocen desde hace poco, pero que logran vernos de una manera que nos hace sentir muy cerca; hay amistades que nos recuerdan quiénes hemos sido y otras que nos acompañan a descubrir quiénes estamos siendo.
Quizá eso es lo que hace tan especial la amistad: que no tenemos que ser una sola versión de nosotros mismos para que alguien quiera estar; podemos cambiar, equivocarnos, estar cansados, tener miedo, estar felices, no saber qué hacer; podemos llegar con una historia distinta a la que teníamos cuando nos conocimos. Y, aun así, hay personas con quienes podemos seguir encontrándonos.
Y cuando pienso en mi vida, sé que sin la amistad que tengo y que vivo no sería quien soy, porque hay partes de mí que he podido conocer gracias a esas personas, hay momentos que he podido atravesar porque alguien estuvo cerca, hay días que se han sentido más ligeros porque pude compartirlos.
Sin duda, hoy corroboro que hay una forma de amor que no se parece a ninguna otra: la de saber que alguien te conoce y, aun así, te elige. Qué afortunada me siento de tenerlas y de tenerlos en mi vida todos los días. Gracias por estar y darme el privilegio de ser parte de su vida.
En pocas palabras, Andrea opina que: