CREER PARA VER
LAS ENSEÑANZAS DE JOBS: EL LABRADOR QUE ME ACOMPAÑÓ POR 13 AÑOS
Hace unos días murió Jobs, mi viejo, mi labrador color miel clarito, casi blanco. Estuvo conmigo trece años, acompañando cada etapa importante de mi vida: desde mis últimos años en casa de mis papás, hasta mudarme para formar un hogar con mi esposa y ver crecer a mis dos hijas. Jobs no solo fue mi perro: fue mi compañero, mi testigo y, sin saberlo, mi terapeuta más grande.
Su partida me hizo entender algo que tenía tiempo sin experimentar: el duelo, sin duda, es una forma de trauma. No importa si lo que pierdes es una persona, una mascota, un lugar o una etapa de tu existencia: este tipo de trauma llega cuando algo que hacía sentido en tu vida y te daba cierta estabilidad desaparece y no estamos preparados para perderlo.
Como paréntesis, te comparto que seguido repito la frase: “Siempre todo se acomoda”, y creo que no es casualidad que hoy esté aquí sentado escribiendo este artículo sobre el trauma, pero nuevamente mi viejo llegó para dejarme una nueva enseñanza: el camino a la sanación. Personalmente pienso que la sanación no se trata de borrar una herida, sino de aprender a vivir con ella sin que nos consuma.
Los animales tienen una habilidad que nosotros, que somos seres más complejos, a veces olvidamos: ellos viven en el presente, aman sin condiciones y aceptan la vida tal como viene. Y aprendiendo de esto, te quiero compartir que hoy en este duelo he intentado practicar los siguientes puntos:
- Estar presente, aquí y ahora. No adelantarme a lo que viene ni quedarme atrapado en lo que ya pasó.
- Aceptar mis emociones. No tapar la tristeza, la culpa o el enojo. Sentirlas es parte de soltar.
- Buscar apoyo. Sanar no es un trabajo solitario; hablar, escribir o recordar con otros ayuda a darle sentido al dolor.
- Encontrar un significado. Honrar lo que se perdió encontrando formas de que siga presente en nuestras vidas.
El trauma, sea por la pérdida de un ser querido o por cualquier otro golpe de la vida, siempre nos obliga a decidir entre quedarnos atrapados en lo que pasó o transformar esa herida en un recordatorio de lo que importa.
Jobs se me fue, pero con su partida me recuerda que en la vida hay que estar presentes, aprender a amar sin condiciones y vivir como si cada día fuera suficiente por sí mismo. Tal vez en esa forma sencilla de estar en el mundo esté la verdadera sanación. ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: