CREER PARA VER
LA VIDA ES INCERTIDUMBRE
Mi parte favorita de escribir es poder encontrar el título de cada artículo. En esta ocasión, estuve dándole vueltas un buen rato hasta que llegó de golpe: La vida es incertidumbre. Y dije wow. Sencillo pero fuerte, ¿a poco no? Y es que creo que hay algo muy natural en el ser humano: buscamos sentirnos seguros. Nos gusta pensar que tenemos claro hacia dónde vamos, que sabemos qué va a pasar después, que tenemos cierto control sobre nuestra vida. Eso nos da tranquilidad, o al menos esa sensación de que todo está “bajo control”. La realidad es otra, pero muchas veces nos cuesta aceptarla: todo es incierto.
Hace algunos años, empecé a entender algo que no me encantó al inicio, pero que con el tiempo me ha dado mucha paz. No existe tal cosa como el control como lo imaginamos. Por momentos creemos que lo tenemos, que podemos anticiparnos a todo, que si hacemos bien las cosas vamos a evitar errores, pérdidas o cambios incómodos; pero en el fondo es una ilusión bastante bien disfrazada. La vida no pide permiso, no sigue nuestros tiempos, no respeta nuestros planes al pie de la letra. Puedes tener una idea muy clara de lo que quieres, una estructura bien armada, y aun así las cosas pueden cambiar de un día para otro.
El problema no es que la vida sea incierta; el problema es que nosotros queremos que no lo sea. Queremos controlar lo que va a pasar, cómo se van a dar las cosas, cómo van a reaccionar las personas, qué decisiones van a tomar los demás, y cuando la realidad no se ajusta a eso, aparece la frustración, la ansiedad, el miedo. Y muchas veces no es tanto por lo que pasó, sino porque no estaba en nuestro “plan”.
Con el tiempo, he entendido que hay algo mucho más valioso que intentar tener el control: aprender a convivir con lo que no controlas. No se trata de dejar de planear ni de soltar todo; se trata de entender que los planes no siempre se cumplen como uno quiere, que hay cosas que dependen de ti pero hay muchas otras que no, y que esa mezcla es parte del show…
Cuando haces las paces con esa idea, algo se acomoda distinto. Ya no necesitas tener todas las respuestas para avanzar, ya no necesitas sentirte completamente seguro para tomar decisiones, ya no necesitas que todo esté claro para moverte. Empiezas a confiar un poco más en que, aunque no sepas exactamente qué va a pasar, vas a poder con lo que venga.
Tal vez la vida no se trata de tener el control; tal vez, se trata de aprender a moverte dentro de lo incierto sin perderte en el intento. Porque, al final, la incertidumbre no es una falla del sistema; es el sistema completo.
Gracias por estar aquí. Te abrazo.
En pocas palabras, Kush opina que: