ATISBOS DE CONCIENCIA

LA SOLEDAD COMO UN ESPACIO DE ENCUENTRO

LA SOLEDAD COMO UN ESPACIO DE ENCUENTRO

“Yo disfruto de la soledad”, o bien “A mí no me gusta estar solo”, son frases que no nos dicen mucho sobre cómo la soledad aporta o no al bienestar de quien lo dice. Porque es probable que en algunas ocasiones la soledad nos represente un refugio para no enfrentar situaciones o personas; o bien, evitar la soledad sea una forma de no encontrarnos frente a frente con nuestros propios “fantasmas”. Vamos a reflexionar en la soledad como un recurso de bienestar, en cómo poder construir en ese espacio una oportunidad para ampliar nuestra consciencia y descubrirnos. Porque al bienestar sólo puede llegarse en la medida en que hacemos las paces con nosotros mismos, y esto requiere de autoconocimiento.

Hemos escuchado discursos o frases en las que el concepto de soledad se ha asociado con tristeza, con abandono, con una carencia de tribu. Pareciera que la soledad, como sinónimo de estar solo, significa un fracaso social, o un déficit de habilidades o atributos merecedores de compañía. Sin embargo, quiero referirme al concepto de soledad como ese estadío temporal en que nos alejamos del bullicio, de la actividad y de personas, para dedicarlo a uno mismo. Dedicar tiempo a solas es una habilidad necesaria para equilibrarnos. La mayor parte de nuestra vida transcurre en tiempo de actividad, de intercambio social, de trabajo. Durante este tiempo estamos actuando hacia fuera, empleando nuestros recursos para tener éxito y ser eficaces en lo que hacemos. Otra parte de nuestra vida transcurre en los tiempos para relacionarnos, esos tiempos de uno a uno que requieren nuestras relaciones. En estos espacios se pone a prueba nuestra capacidad de escuchar y de tener empatía hacia el otro, así como de abrirnos en intimidad para darnos a conocer.

Y si usamos una lógica simple podemos darnos cuenta que tanto en un caso, el tiempo de actividad, como en el otro, el tiempo de uno a uno, podríamos ser mucho más eficaces si tuviéramos fortalecidos nuestros recursos internos. ¿A qué me refiero con ello? Al conocimiento que tengamos de nosotros mismos, a la comprensión que alcancemos de nuestras reacciones, a la certeza que logremos de nuestras necesidades y nuestros deseos, a la seguridad que nos brinda conocernos. Y esto, indudablemente, no puede lograrse en medio del bullicio. Nada más idóneo para el desarrollo de la autoconciencia y el fortalecimiento de la personalidad que el tiempo a solas empleado en la reflexión, escribiendo, leyendo, escuchando o meditando. Y aun así, el tiempo en soledad no debería ser un espacio empleado únicamente para ejercitar nuestra conciencia. En muchas ocasiones, el tiempo a solas se puede emplear para el ocio, el descanso o simplemente para parar, para poner en pausa pensamientos o actividades, porque en ocasiones, no hacer nada es lo mejor que podemos hacer.

En pocas palabras, Norma opina que:

La soledad puede ser un gran recurso para el desarrollo personal, para el crecimiento y para mejorar nuestra eficacia en todos los ámbitos, siempre y cuando no sea un refugio que nos limite, o una opción para no encontrarnos con nosotros mismos.

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>