ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER

LA PASIÓN, ¿NOS FORTALECE O NOS ESCLAVIZA?

LA PASIÓN, ¿NOS FORTALECE O NOS ESCLAVIZA?

La pasión puede ser esa chispa que ilumina mi camino y, a veces, lo quema. En The Passion Paradox, Brad Stulberg y Steve Magness me llevan a explorar qué significa entregarme a algo con toda la intensidad que tengo adentro. Para mí, vale la pena cuestionar más allá del brillo inicial y a considerar la profundidad de mi entrega: ¿Me nutre o me consume? ¿Me fortalece o me esclaviza?

Es importante considerar que la pasión es más que un destino, es un viaje con matices, con sombras y con una verdad incómoda: lo que amo puede agotarme si no aprendo a sostenerlo con gracia. Cuando amo lo que hago y doy todo lo que tengo en ese proceso, puedo alejarme y perderme de mí misma. 

Una de las ideas que más he escuchado y tratado de vivir es encontrar el balance en mi vida; sin embargo, a lo largo de esta búsqueda entre lo que me apasiona (encontrar la manera en que las oportunidades estén distribuidas para todos en la misma forma que todos tenemos talento) y mi vida personal, he descubierto que esta fórmula del balance perfecto no existe. Lo que he podido lograr es estar atenta a cómo mi pasión afecta a quienes tengo cerca de mí y cómo afecta mis emociones y comportamientos. Conocerme mejor y estar atenta implica que hay ocasiones que elijo con plena conciencia estar presente con mi hijo y eso significa renunciar a estar creando algo nuevo con pasión en mi trabajo. 

Existe una pasión que me aleja de mí misma, por ello, en ocasiones es necesario tomar una pausa y conectar con mi autenticidad, reflexionar y tratar de equilibrar la intensidad con el descanso.

Creo que existen dos tipos de pasión:  una pasión que me ancla y una que me arrastra. La primera es armoniosa, un espacio donde encuentro gozo sin perderme en la obsesión. La segunda es peligrosa, me atrapa en estas creencias de insuficiencia y me empuja hacia el agotamiento. Cultivar una pasión sana requiere límites, conciencia y, a veces, la valentía de soltar lo que no me corresponde. En cambio, nos recuerda que la verdadera satisfacción surge de la resiliencia, de la capacidad de sostener lo que amo sin que me atropelle.

Hay que vivir la pasión con intención. ¿Cómo sostengo el fuego sin quemarme? ¿Cómo vivo con intensidad, pero sin perder la paz? ¿Cómo me entrego sin perderme? Cuando elijo la pasión desde un lugar sano, puede ser mi refugio y puede impulsarme.

En pocas palabras, Andrea opina que:

Existen dos tipos de pasión: una pasión que me ancla y una que me arrastra. La primera es armoniosa, un espacio donde encuentro gozo sin perderme en la obsesión. La segunda es peligrosa, me atrapa en estas creencias de insuficiencia y me empuja hacia el agotamiento.

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>