CREER PARA VER
LA PAREJA IDEAL
Como ya les he compartido antes, soy una persona muy musical. Encuentro en las letras de las canciones muchos mensajes, recuerdos y hasta aprendizajes. Hace unos días, en una cena pusieron una canción que seguramente muchos conocen: “La pareja ideal”, de Marisela y Marco Antonio Solís. Buena pieza, ¿a poco no? Y hay una parte de la canción que me dejó pensando, y dice: “Sabes, quiero pedirte que nunca cambies; me gusta así tu forma de ser”. Y justamente esa frase me trajo la pregunta de qué significa realmente ser la pareja ideal.
Creo que podemos confundir dos palabras que parecen significar lo mismo, pero no lo son: ideal y perfecto. La pareja perfecta probablemente no existe: las relaciones se conforman por dos personas diferentes, educadas de maneras distintas, con historias, costumbres, caracteres y formas de reaccionar diferentes; pretender encontrar alguien que coincida con nosotros en absolutamente todo, sería algo bastante complicado y, pensándolo bien, tal vez hasta aburrido.
Yo llevo doce años de casado y una de las cosas que más he aprendido durante este tiempo es precisamente el valor de esas diferencias. Claro que hay días en los que todo fluye increíble y otros en los que cuesta más trabajo entendernos. Hay acuerdos, desacuerdos, discusiones, risas, cansancio, etapas muy buenas y otras que requieren mucho más esfuerzo por parte de los dos. Pero con los años también he entendido que muchas de las cosas que nos hacen diferentes son precisamente las que terminan complementándonos.
Y entonces regreso a aquella frase de la canción: “Me gusta así tu forma de ser”. Qué diferente es querer a alguien como es, a querer convertirlo en la persona que nosotros queremos que sea. Eso no significa aceptar absolutamente todo ni pensar que ninguno de los dos tiene que cambiar; una relación también implica crecer, reconocer los errores, hacer acuerdos y modificar muchas cosas por el bien de los dos. Pero hay una diferencia enorme entre crecer juntos y querer moldear al otro a nuestra manera.
Quizá por eso hoy entiendo diferente aquello de la pareja ideal. No creo que se trate de encontrar a alguien sin defectos ni diferencias, sino de encontrar a alguien cuyas diferencias también tengan un lugar en tu vida. Alguien que tenga fortalezas donde tú tienes debilidades, que pueda enseñarte otra manera de entender las cosas y que, muchas veces, incluso te obligue a salir de tu propia forma de ver el mundo.
Después de doce años de casado, sigo aprendiendo muchísimo de lo que significa compartir la vida con alguien. Y seguramente dentro de otros doce pensaré diferente sobre muchas cosas que hoy creo entender. Pero si algo tengo claro es que una pareja no llega lista; se va construyendo entre dos, con el tiempo, con los buenos momentos y también con aquellos que cuestan un poco más.
Tal vez por eso la canción nunca se llamó “La pareja perfecta”; se llamó “La pareja ideal”. Y quizá Marco Antonio Solís tenía razón desde el principio: no se trataba de encontrar a alguien perfecto, sino de poder voltear a ver a quien tienes a un lado y decirle: me gusta así tu forma de ser. Gracias por estar aquí. ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: