ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER
La motivación no es magia, pero sí nos lleva a vivirla
¿Qué nos hace levantarnos por la mañana inspirados a tener un buen día y una vida que nos haga sentir satisfechos? La motivación es el poder que nos permite alcanzar las cosas que deseamos en la vida. Necesitamos sentirnos motivados tanto para lograr nuestras pequeñas metas diarias como para alcanzar nuestros grandes sueños.
Cuando vemos a otras personas alcanzar sus objetivos (ya sea bajar de peso, correr un maratón o conseguir un mejor trabajo), solemos asumir que es porque tienen más fuerza de voluntad y motivación. Yo no creo que la motivación sea una chispa mágica que nos lleva a trabajar duro, y pienso que tener esta idea puede obstaculizar nuestro camino hacia la felicidad.
Para mí, la motivación es el resultado de un proceso. Es a través de conectar con nuestra motivación que logramos cambios positivos que nos permiten disfrutar nuestra vida diaria. Una de las claves, en mi caso, ha sido enfocarme en pequeñas metas que me ayudan a mantener el proceso y seguir avanzando. Saborear pequeñas victorias me permite sentir que estoy logrando algo todos los días.
Hace un par de años, entrené para un medio maratón. Al principio, tenía un plan diario con pequeñas metas que me ayudaban a mantenerme enfocada y sentir que estaba progresando. Así fue durante los nueve meses de entrenamiento, hasta que finalmente corrí el medio maratón que me había propuesto.
Una de las claves para mí fue disfrutar el proceso, no solo la meta final. Todos los días tenía un entrenamiento que iba incrementando poco a poco. Aunque al principio no podía correr ni tres kilómetros seguidos, no dejaba de bajar y cumplir con mi rutina diaria.
Descubrí que no disfrutaba escuchar música mientras entrenaba, pero sí los audiolibros o podcasts. De esta manera, logré que mi rutina fuera algo que realmente me gustara y disfrutara. Todos los días corría una distancia determinada, y al final del día me sentía increíble por haber cumplido con la meta, sabiendo que eso me acercaba a mi objetivo final.
La motivación no es un botón ni una chispa que ocurre de inmediato. Es el resultado de pequeñas victorias que construyen la meta de forma incremental. No hay atajos; necesitamos crear un proceso que nos permita alcanzar nuestras metas de manera constante y, así, construir una vida que nos inspire a seguir soñando e imaginando algo mejor para nosotros y quienes nos rodean.
En pocas palabras, Andrea opina que: