Atisbos de Conciencia
LA CULPA, UNA MONEDA DE DOS CARAS
¿Es la culpa un sentimiento que ayuda o que estorba? ¿Es un recurso o una condena? Creo que la culpa es una moneda de dos caras. Como una emoción compleja, la culpa conlleva un componente moral o ético, que puede ser de ayuda, cuando se acompaña de la responsabilidad, o bien, que puede condenarnos a vivir en el arrepentimiento y la tristeza y opacar el presente que vivimos.
La culpa surge cuando nos lamentamos o juzgamos por un acto que cometimos o una negligencia, ya sea voluntaria o involuntariamente. Si con ello lastimamos a otras personas u ocasionamos un daño material, y aparece nuestro apego a los valores, a la ética o a las normas sociales de convivencia, entonces de manera responsable podemos tener alguna respuesta consecuente para reparar el daño. Es entonces cuando distinguimos entre el arrepentimiento con responsabilidad y la culpa. Cuando somos capaces de reparar un daño, es cuando yo creo que la culpa se convierte en un gran recurso. Es a esto a lo que se le llama la “culpa buena”, una emoción que nos lleva a la acción reparatoria.
Sin embargo, en muchas ocasiones nuestras decisiones, acciones o negligencias, han ocasionado un daño en nosotros mismos; de alguna manera han alterado nuestro mundo y por esas decisiones ahora vivimos arrepentidos, tristes o en añoranza. Esto provoca arrepentimiento en el presente y esta emoción puede condenarnos a un estado de tristeza o de arrepentimiento permanentes. Incluso en el caso en el que hayamos dañado o lastimado a alguien más y, aun con una reparación, nos mantengamos en ese estado en el que no nos perdonamos y seguimos atascados en la culpa. Es así que la culpa se hace tóxica y nos condena a un estado de infelicidad incapaces de vivir en el presente apreciando lo que sí tenemos o de lo que sí somos capaces.
La culpa tóxica tiene, además, otras consecuencias. La culpa, acompañada de la vergüenza, provoca inconscientemente la búsqueda de un castigo a nuestra falta. Entonces podemos soportar situaciones que no nos hacen bien, que nos lastiman o nos quitan dignidad, como una forma de “purgar” nuestra falta. Esto obviamente va minando nuestra autoestima y nos impide desplegar nuestro potencial y el disfrute de nuestra vida.
No tengo duda de que trabajar la culpa es un aspecto básico en cualquier proceso de desarrollo personal.
En pocas palabras, Norma opina que: