CREER PARA VER
LA CULPA ES DE NADIE
Definitivamente escribir en este proyecto ha sido de gran enseñanza, y los conceptos que hay que desarrollar siempre caen en momentos que, de una u otra manera, me sacuden.
Hoy tuve algunas diferencias con mi esposa —como todos las tenemos en las relaciones interpersonales—, y escribir sobre la comunicación efectiva y la resolución de conflictos en las relaciones me hizo detenerme a reflexionar sobre el tema, así que seguro este artículo será usado en mi contra ¡jajaja! no, no se crean, precisamente de esto quiero hablarles y es mejor echarme la soga al cuello y comprometerme para poder seguir creciendo juntos como matrimonio. Así que aquí vamos.
En medio de una discusión es muy fácil querer buscar un culpable. Sentir que alguien tiene que ser responsable de lo que está pasando. Pero, muchas veces, las discusiones no necesitan un villano, sino dos personas dispuestas a escucharse.
Anteriormente les compartí que hace tiempo tomamos un curso de parejas impartido por la psicóloga Pilar Cortés basado en el método de John Gottman, un psicólogo que ha estudiado durante décadas lo que hace que una relación funcione. Una de las cosas que más me quedó grabada fueron los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” que él describe, y que son esas actitudes que pueden desgastar cualquier relación:
- La crítica. Señalar fallas del otro de forma constante y con dureza. En lugar de hablar del problema, todo se vuelve en atacar a la persona.
- El desprecio. Burlarse, mostrar superioridad o sarcasmo hacia el otro. Genera humillación y rompe el respeto en la relación.
- La actitud defensiva. Responder con excusas o culpar al otro para evitar responsabilidad. Bloquea el diálogo y escala el conflicto.
- La evasión. Desconectarse emocionalmente y dejar de responder. Es cerrar la puerta a la conversación cuando más se necesita hablar.
Darnos cuenta de estos patrones no es fácil, pero reconocerlos puede marcar una diferencia importante para detener un conflicto antes de que se haga más grande.
En el curso aprendimos algunas herramientas que hoy quiero compartirte, porque pueden ser útiles para cualquier relación, no solo en pareja, sino también con familia, amistades o en el trabajo:
- Hablar desde lo que sentimos, no desde lo que el otro “nos hace”. En lugar de “tú siempre ”, intentar decir “yo me siento cuando pasa esto”.
- Validar lo que la otra persona siente, aunque no estemos de acuerdo. Escuchar sin interrumpir ni planear la respuesta mientras el otro habla.
- Pedir una pausa si las emociones se descontrolan, con el compromiso de retomar la conversación. A veces nada más no es el momento adecuado para continuar platicando.
- Recordar que en la relación no hay bandos contrarios. La meta no es ganar la discusión, sino entendernos mejor.
- Buscar soluciones en lugar de culpables, preguntando: “¿Qué podemos hacer diferente la próxima vez?”, en lugar de “¿Quién tuvo la culpa?”.
Estas herramientas no son garantía de que las discusiones desaparezcan, pero pueden ayudarnos a comunicarnos de forma más honesta, a entendernos mejor y a construir relaciones más sanas.
Nadie es perfecto. Todos traemos nuestras historias, nuestras heridas, nuestras creencias y nuestros días buenos y malos. Solo recuerda que cuando dejamos de buscar culpables, dejamos espacio para la comprensión, la empatía y, sobre todo, para vivir en paz.
Gracias por estar aquí. Te abrazo.
En pocas palabras, Kush opina que: