Autor invitado

La clave está en el ser-hacer-tener

La clave está en el ser-hacer-tener

Una de las cosas que más disfruto es observar cómo dos personas se miran, cómo se dilatan sus pupilas al encontrarse y cómo, de inmediato, les acompaña una sonrisa. Entonces entiendo la importancia que tienen nuestros sentidos para conectarnos con las personas a través de miradas, olores que nos permiten recordarlos, besos o caricias características de cada uno y frases o mensajes que, al ser recordados, nos hacen escuchar su voz de nuevo. Nos conectamos con otras personas a través de nuestros sentidos, y eso nos permite establecer relaciones significativas y duraderas con el paso del tiempo.

Pero, ¿qué hace que sintamos desinterés? Marian Rojas Estapé, reconocida psiquiatra y escritora española, señala que a cada momento recibimos señales del exterior que nos hacen reaccionar e interpretar nuestra realidad dependiendo de tres factores: nuestro sistema de creencias, nuestros estados de ánimo y, por último, nuestra capacidad de atención y manejo de la realidad.

Eso me lleva a pensar que el desinterés es más complejo de lo que uno cree y está relacionado con cómo nos percibimos a nosotros mismos, cómo aprendemos, cómo nos relacionamos, pero también con qué tanto nos conocemos a nosotros mismos y cómo interpretamos nuestra realidad.

La única manera que nos permitirá mostrar interés por nuevos temas o por desarrollar relaciones interpersonales es a través del trabajo en nuestro ser, hacer y tener. El primer paso sería trabajar en nuestro autoconocimiento: reconocer quién soy yo. Para ello, es importante analizar nuestro sistema de creencias, identificar qué nos limita, aceptar qué podemos cambiar, reconocer que es posible superar aquello que nos duele y trabajar en construir nuestra mejor versión, es decir, en nuestro ser.

Por otro lado, ser conscientes de la importancia de cultivar nuestro bienestar integral –físico, emocional, social, intelectual, mental y espiritual– no es una tarea sencilla, pero nos permitirá darnos cuenta de que debemos trabajar en el hacer. Estableciendo pequeñas acciones llegaremos a desarrollar hábitos atómicos.

Finalmente, es crucial ser más conscientes de cómo manejamos nuestra atención. Solo así seremos capaces de reconocer aquellos pensamientos que hacen ruido en nuestra mente, entender el poder de la interocepción y aprender a calmar nuestra mente. El trabajo en el manejo de la atención debe enfocarse en cómo observamos el mundo (si somos víctimas o protagonistas), en reconocer nuestros pensamientos y en ser conscientes de que construir un plan de vida será nuestra mejor armadura para vivir con propósito, dar sentido a nuestra existencia y vivir con una actitud de aprendizaje continuo.

En pocas palabras, Ana Paola opina que:

El desinterés se presenta en nuestras vidas cuando hay falta de autoconocimiento (ser), no cultivamos nuestro bienestar integral (hacer) y no entendemos cómo manejar nuestra atención para tener un plan de vida con propósito

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>