ATISBOS DE CONSCIENCIA
LA AUTOESTIMA NO ES ALGO QUE SE TIENE, ES ALGO QUE SE CONSTRUYE
El tema del desarrollo humano requiere de una comprensión de lo que son las necesidades humanas. De alguna manera van de la mano ya que en la medida en que vamos cubriendo nuestras necesidades desde que nacemos, nuestro desarrollo emocional va conformando una personalidad sólida que poco a poco nos va llevando a la madurez. Cuando nuestras necesidades no se cubren, el resultado se observa en una autoestima poco saludable. ¿Por qué? Partamos de esto: la autoestima es la sensación interna, como una certeza, de sabernos valiosos y capaces. Cuando nacemos somos vulnerables, estamos desprotegidos y somos dependientes; de tal manera que, si los adultos que nos cuidan no son capaces de reconocer y de cubrir esas necesidades, no tenemos forma de cubrirlas y nuestra sensación es la de no ser valiosos, la de no ser dignos de ser vistos; y es el inicio de una autoestima baja que se profundiza cuando le sumamos mensajes enviados por comentarios o tratos que atentan contra nuestra imagen y valor como persona.
¿Nos determina entonces eso que nos pasó en la infancia para vivir eternamente con una baja autoestima? De ninguna manera; solo no contribuye a que nos vayamos a la vida adulta con más confianza y una personalidad más sólida. La autoestima se construye día con día, y cuando hemos salido de estos períodos sensibles del desarrollo como son la infancia y la adolescencia, somos nosotros los únicos responsables de alimentarla y mantenerla. La frase de “tener una baja autoestima” hace parecer que es algo que está ahí y que define a la persona. Es más conveniente pensar que podemos tener problemas con la autoestima, y cambiar la creencia de que es algo que “tenemos” a algo que podemos resolver y construir.
¿Cómo elevar nuestra autoestima? Podríamos hacer una lista extensa de ideas, pero en el trasfondo de todo es saber cuán grande es nuestro valor y sabernos capaces, y es un proceso que implica una buena dosis de autoconocimiento, de audacia para practicar habilidades y de paciencia. Ser compasivos con nuestros procesos de cambio es respetarnos y eso es parte del trabajo con nuestra autoestima, porque nos sabemos dignos de respeto y valiosos.
Si bien manejar niveles elevados de autoestima es un recurso para el bienestar, conviene también considerar los recursos que contribuyen a la misma. Por ejemplo, ser conscientes de nuestro diálogo interior, de cómo nos hablamos, de qué decimos de nosotros mismos, y un buen comienzo es darnos cuenta del momento cuando nos estamos criticando, cuando hablamos mal de nosotros mismos, y corregirlo, evitarlo. Otro recurso valioso para la autoestima es el reconocimiento de nuestros logros y la celebración de ellos. Algo que también contribuye es otorgar cumplidos y reconocimientos a los demás, porque cuando lo hacemos, no solo ellos crecen en su autoestima, nosotros también. Aprender -y atrevernos- a establecer límites de manera asertiva incrementa también nuestra certeza de ser valiosos; esto requiere de conocer nuestras necesidades, de ahí la importancia del autoconocimiento. Y, por último, sin ser una lista exhaustiva, está el gran aporte que hace a nuestra persona el cuidar de nuestra salud y de nuestro cuerpo.
En pocas palabras, Norma opina que: