Atisbos de Conciencia

LA AMISTAD Y LA COMPAÑÍA REAL

LA AMISTAD Y LA COMPAÑÍA REAL

Estoy segura de que todos, en algún momento de la vida, hemos deseado tener una amistad que nos brinde esa compañía que necesitamos; así también, hemos deseado terminar con una relación que no nos está aportando, en cualquier ámbito de nuestra existencia.

Es importante señalar que no todas las relaciones requieren de la amistad, porque algunas pueden ser de trabajo o cuestiones pasajeras, transaccionales; sin embargo, hay un ingrediente que resulta fundamental en cualquiera de ellas: la confianza en el otro. Hemos hablado en varias ocasiones sobre la confianza y hemos querido destacar lo que ésta nos aporta: cuando confiamos en alguien, el vínculo se refuerza; en una relación con un vínculo sólido, podemos ser reales, ser quienes somos, sin necesidad de dar una imagen, y es cuando se va logrando sentirse en compañía real, es cuando surge la amistad.

Todos necesitamos contar con alguien que nos vea, que nos entienda, que nos permita ser quienes somos, con quien podamos mostrar nuestras flaquezas y a quien le podamos hablar de nuestros verdaderos sentimientos, de nuestras necesidades, sin sentirnos expuestos a su juicio. Una relación como ésta es la de la amistad. Quizás la tendencia de todos es buscar esa amistad, buscar a esa persona con quien nos vamos a sentir acompañados, comprendidos y libres; pero estoy convencida de que el secreto para lograrlo es convertirnos nosotros en esa persona, en ese alguien que acepta tal y como es al otro, que no juzga ni quiere cambiarlo y que se alegra ante sus logros, se conduele ante sus fracasos y penas, y disfruta del intercambio desinteresado.

Cuando logramos desarrollar la capacidad de estar en contacto con nosotros mismos y saber cuáles son nuestras necesidades y deseos, logramos distinguir nuestros sentimientos y las compañías que disfrutamos, ya sea como amigos, como socios, como parejas románticas o cualquier otro tipo de relación. De hecho, nos brinda la capacidad de valorar si la interacción con ciertas personas nos aporta o no, y es ahí cuando podemos determinar si queremos tener relaciones largas o de gran intimidad con ellas. Es así que elegimos con quienes caminaremos por la vida compartiendo y sintiéndonos en compañía real.

En pocas palabras, Norma opina que:

Cada uno de nosotros es libre de elegir a las personas que sentimos como una compañía verdadera. Sostener una amistad que no nos aporta es tanto como descuidarnos y dejar en manos de otros nuestro bienestar.

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup