CREER PARA VER
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS
No sé si te ha tocado practicar el decir tres veces gracias.
Personalmente lo he hecho sin entender mucho el por qué tres veces. Lo había escuchado en meditaciones, videos, personas que hablan de espiritualidad, etc. Y ahora que me tocó escribir acerca de la gratitud en pocas palabras, me puse a investigar un poco de donde proviene esta repetición y me llevé una sorpresa interesante.
No hay como tal una regla que diga que el repetir “gracias” tres veces tenga un poder específico ni está documentado como una fórmula espiritual si así lo queremos decir. Sí aparece mucho en prácticas espirituales y de conciencia plena y es debido a que es una forma de reforzar la intención. En algunas corrientes, repetir algo tres veces simboliza el integrar la mente, el cuerpo y el espíritu. En otras, simplemente es una manera de grabar con más fuerza una idea en ese diálogo interno.
Al final del día, no se trata del número como tal, sino de la intención. Cuando repites “gracias” más de una vez, de alguna manera estás obligando a tu cerebro a detenerse. No es lo mismo decir un gracias en automático que decir: gracias… gracias… gracias. Hay una cadencia diferente, una conciencia distinta y eso tiene un gran valor.
Vivimos en automático la mayor parte del tiempo. Nos despertamos, trabajamos, resolvemos, corremos, nos preocupamos por lo que nos hace falta, entre muchas otras cosas. Y rara vez nos detenemos a hacer el ejercicio consciente de agradecer lo que ya tenemos, lo que nos funciona, lo que somos.
Agradecer no se trata de negar lo que no está bien en nuestras vidas, ni romantizar los problemas como tal. Es reconocer que aun en medio de lo complejo de la vida, hay algo que nos sostiene. Agradecer la salud cuando estás bien, agradecer el aprendizaje cuando algo no salió como esperabas o querías, agradecer a las personas que están, agradecerte a ti por seguirlo intentando.
Con el paso del tiempo, he entendido que la gratitud ayuda a cambiar el enfoque. No cambia necesariamente las circunstancias, pero sí cambia la manera de ver las cosas y eso siempre impacta en nuestro estado de ánimo.
Alguna vez escribí en mis posters de redes sociales: “Cuando agradeces, creces”; me gustó la frase. Cuando agradeces, bajas el ritmo, dejas de pelear tanto con la realidad y entrenas a tu mente a ver lo que suma y no sólo lo que falta. Así que hoy te invito a que lo hagas al terminar este escrito, hazlo con intención.
Gracias por lo que fue, gracias por lo que es, gracias por lo que viene y de pasada como termino todos mis temas, gracias por estar aquí. Te abrazo.
En pocas palabras, Kush opina que: