CREER PARA VER
ESTÁS AQUÍ PARA SER FELIZ
Conforme pasan los años, más me convenzo de que el concepto de felicidad es diferente para cada persona. Para mí, la felicidad puede estar en algo tan sencillo como tomarme en paz una cervecita bien helada mientras escribo este artículo. Para mi mamá tal vez es tener a todos sus hijos y nietos reunidos en la mesa un domingo. Para un amigo puede ser lograr que le den un mejor puesto en su trabajo. Y para otra persona, simplemente tener salud.
Entonces, si cada uno de nosotros le da un significado diferente, ¿cómo podemos hablar de herramientas para alcanzarla?
Ahí es donde me gusta mucho una frase que escribí sobre el libro El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, que les compartí en una ocasión: “La felicidad no se persigue, se construye”. Y es justo eso: la felicidad no es una meta ni una receta, sino un estado que vamos construyendo todos los días, con lo que pensamos, hacemos y decidimos.
¿Qué herramientas nos pueden ayudar a construirla?
Más allá de cómo definas tú la felicidad, hay algunas bases que considero que sí aplican para todos:
- Cuidar tus relaciones. Invertir tiempo y energía en las personas que te suman. La conexión con otros es una de las fuentes de bienestar más importantes.
- Agradecer lo que tienes. No es cliché: la mente es experta en enfocarse en lo que nos hace falta, ¡cuidado con eso! Tomarte un minuto al día para reconocer lo bueno te cambia la perspectiva.
- Cuidar tu cuerpo. Duerme bien, muévete, come mejor. Tu cuerpo es el carro en el que te mueves por el camino de la vida, procura tenerlo al cien.
- Vivir más en el presente. Preocuparte por lo que no ha pasado o atorarte en el pasado sólo te roba energía. Estar aquí y ahora es un hábito que debes entrenar todos los días.
- Dale un sentido a lo que haces. No importa si es tu trabajo, tu familia, un hobby o ayudar a otros. Cuando lo que haces tiene propósito, hay un motor que te mueve incluso en los días más difíciles.
Estas herramientas no son exclusivas de nadie ni garantizan que todo sea perfecto. Pero sí te dan una base más sólida para enfrentar los inevitables altibajos de la vida.
Creo que en el camino nos enredamos mucho en ideas y sufrimiento. Nos compramos la creencias de que tenemos que alcanzar cierto nivel de éxito, de dinero o de estabilidad para ser felices. Pero la realidad es que la felicidad está hecha de momentos sencillos, y depende más de cómo los vives que de lo que logras.
Esto es sólo un recordatorio para ti y para mí: estás aquí para ser feliz. Desde tu propia historia, con tus propios sueños y retos, puedes empezar hoy mismo a construirla. No necesitas compararte ni cumplir las expectativas de nadie. ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: