CREER PARA VER
ESE MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO
Durante la pandemia recibí la invitación para participar en un congreso que sería transmitido en vivo por redes sociales. El evento iba a ser en un foro de grabación profesional, con varias cámaras, apuntador... todo un set muy bien armado. En cuanto me avisaron, lo primero que pensé fue: “Diles que no, no te gusta eso de hablar en público”. Ya sabes, ese diablito que aparece y empieza a hacerte dudar de ti.
Pero también había otra voz que me decía: “Es una buena oportunidad”. Al final, aunque sería en vivo, no tendría tanto público de frente. Solo estarían las personas de producción y los otros invitados al congreso. Así que decidí hacerlo.
Se llegó el día. Tenía todo preparado, pero las manos no mentían: sudaban cada segundo que pasaba. Cuando llegó mi turno, arranqué nervioso, con la lengua algo enredada. Pero me enfoqué. Me conecté a lo que soy. Siempre he sido de bromear, de platicar anécdotas cuando estoy con amigos o con gente de confianza. Así que me dejé ser. Poco a poco, la charla comenzó a fluir. En el foro se escuchaban risas de las bromas que hacía, los temas se iban hilando. Hablé de lo que sé, de lo que me apasiona: el branding, la comunicación. Al terminar e irnos a corte comercial, llegaron los aplausos de todos los presentes.
Después vinieron las llamadas, los mensajes. Personas que se conectaron y me dijeron cuánto les había servido lo que compartí y la manera tan práctica y agradable en la que comuniqué todo. Durante semanas, amigos, colegas e incluso gente que no conocía me escribieron para decirme que les había gustado mucho mi conferencia.
Esa decisión de decir “sí” ese día fue clave. Desde entonces, he podido avanzar mucho cuando se trata de hablar en público. No te voy a mentir: no es algo que ande buscando en cada esquina, pero ya no es algo que me dé miedo. Cada vez que aprendo algo nuevo, lo primero que pienso es cómo compartirlo, con mi equipo, con mis amigos o en los foros donde me invitan. Porque creo que eso también es parte de crecer: no quedarte con lo que sabes, sino pasarlo.
Creo que es importante conectarnos con nuestra esencia. Alguna vez escribí una frase que causó eco en mis redes: “Todos tenemos un mensaje que dar”.
Hoy solo quiero invitarte a que enfrentes tus miedos, esas voces que te hacen pensar cosas negativas de ti. Confía en ti. Estás aquí por algo, y seguramente tienes mucho qué aportar. Agárrate fuerte de eso. Y como dice una marca por ahí: “Nunca dejes de ser tú”. ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: