Creer para ver

Entusiasmo a veces rima con fracaso

Escucha este post Entusiasmo a veces rima con fracaso

Ya sé que es imposible que rime, pero te explico por qué digo esto. Hay una frase de Winston Churchill —sí, ya sé, ¡qué cliché citar a Winston!, pero no te me desesperes, ahora entenderás a dónde voy con esto— que dice así: “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”. Y sí, tiene mucho de cierto, pero déjame contarte por qué el entusiasmo, sin un enfoque adecuado, también nos puede meter en problemas que nos podemos ahorrar.

En mi experiencia, he arrancado proyectos que han estado impregnados por un gran entusiasmo. Esas ideas brillantes que de pronto te llegan y piensas: “¡Esto es oro puro!”. Pero, ¿qué me ha pasado? En más de una ocasión me he dejado llevar tanto por esa chispa inicial que no me detuve a analizar bien el proyecto. No revisé todos los ángulos ni preparé un plan sólido. Resultado: una sabrosa cachetada de fracaso.

No dejo de lado que esos tropiezos no me han quitado las ganas de seguir emprendiendo; de hecho, creo que ha sido ese mismo sentimiento de entusiasmo el que me mantiene también con ganas de seguir avanzando, pues cada fracaso ha traído consigo una gran lección, de ahí que concuerde con Churchill. Pero he aprendido a no dejarme llevar solo por el brillo de una "gran idea". Ahora me tomo un momento para respirar hondo y evaluar las cosas con más calma y desde todos los ángulos posibles. La moraleja aquí es que el entusiasmo es fundamental, sí, es el combustible que nos impulsa a movernos y a soñar en grande; pero cuando se trata de negocios o de cualquier otro proyecto serio, ese entusiasmo debe ir de la mano de una buena dosis de análisis y planeación.

No se trata de frenar tus impulsos, sino de dirigir esa energía de manera que maximice tus posibilidades de éxito. Así que no me malinterpretes cuando digo que entusiasmo a veces rima con fracaso, sigue alimentando ese sentimiento que te hace saltar de la cama con ganas de comerte el mundo, pero también recuerda que un poco de prudencia y planificación no le van a quitar lo emocionante al viaje, sino todo lo contrario: te preparan para llegar más lejos y con menos errores en el camino. Al final del día somos humanos y tanto fracaso podría ir apagándonos ese sentimiento tan fregón que es el entusiasmo. 

Gracias por estar aquí. Te abrazo.

En pocas palabras, Kush opina que:

Cuando se trata de negocios o de cualquier otro proyecto serio, el entusiasmo debe ir de la mano de una buena dosis de análisis y planeación

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>