Pasión

31 marzo, 2025
Pasión

Difiero... Al conocimiento se llega mediante el cuestionamiento

¿SOY APASIONADO O ME APASIONAN ALGUNAS COSAS?

¿SOY APASIONADO O ME APASIONAN ALGUNAS COSAS?

Estaba sentado hace poco en un restaurante y veía cómo un mesero llegaba a la mesa y atendía de una manera que en su cara se veía que no la estaba pasando bien; hacía su trabajo de manera ordenada pero como aburrido, en ese mismo  lugar pero del otro lado pude notar a otro mesero que atendía con una sonrisa a todos los clientes, parecía que era su mejor día, platicaba de los platillos, recomendaba comidas, les hacía comentarios sobre lo bonito del clima de ese día y, casualmente, esa área de mesas estaba mucho más concurrida; me cambié de mesa a esa zona (obviamente), y le llamé para preguntarle por qué estaba tan contento, que si era su cumpleaños o le había pasado algo bueno, y me dio una respuesta que me llamó la atención: “No estoy contento, no es por este día, más bien soy muy apasionado de lo que hago y eso me pone alegre la mayor parte del tiempo y me da tranquilidad saber que estoy haciendo lo más que puedo”.

Pero qué es entonces la pasión, es un estado emocional intenso y duradero que se caracteriza por un fuerte interés hacia una actividad, persona, causa u objetivo, todos lo experimentamos en mayor o menor medida; cuando el efecto es positivo nos genera motivación, felicidad, crecimiento, satisfacción; pero cuando nos produce obsesión, frustración, enojo, desánimo, entonces estamos ante su contexto negativo.

En realidad, está comprobado que siempre vamos a tener ambos efectos cuando estoy apasionado: emoción por un lado y frustración por otro. Un autor (Bernardo Stamateas) lo explica de una manera muy sencilla: en un tablero de ajedrez hay cuadros claros y obscuros, imaginemos que los claros significan nuestras emociones que me hacen sentir bien, así mismo los obscuros son las emociones que me generan intranquilidad; quiénes somos en realidad, solamente somos el tablero, siempre vamos a vivir con claros y con obscuros, y aprender a gestionar este equilibrio es directamente proporcional a mi bienestar emocional.

En el tema de la pasión, entonces, puedo definir que existen 2 tipos:

El primero es el que más experimentamos y es el tipo de pasión que va directamente ligado a una cosa, objetivo o persona; esta es momentánea, cambiante, unos días se enciende con fuerza y otros días no tanto; tiene que ver con el resultado y a su vez con la expectativa que tengo sobre el hecho específico.

El segundo es cuando se convierte en un razgo de mi personalidad, de mi temperamento, de mi enfoque en la vida, es una característica que se aplica a mi forma de ser y actuar en general, no tiene que ver con mis intereses y preferencias, más bien es una manera permanente y disponible de ver la vida; es cuando encontramos una persona que va en su caminar como encendida, como distinta, contenta y motivada.

Víctor Kuppers define que el valor de una persona en general es igual a la suma de sus conocimientos más sus habilidades, y este valor solo puede multiplicarlo la actitud, y esa la tengo que encontrar dentro de mí, trabajando con mis pensamientos para descubrir la pasión como una forma de ser en las cosas más cotidianas; es difícil, pero, como lo comenté con este mesero, es posible.

En pocas palabras, Mario opina que:

La pasión puede ser una reacción momentánea ante un hecho determinado o persona; o bien, ser un rasgo de nuestra personalidad que nos acompaña y nos ayuda a generar actitud, incluso en las cosas más cotidianas.

Atisbos de Conciencia

PASIÓN Y EQUILIBRIO, UNA FÓRMULA DE VIDA PLENA

PASIÓN Y EQUILIBRIO, UNA FÓRMULA DE VIDA PLENA

Intuitivamente todos sabemos y, con suerte, hemos experimentado el sentimiento de la pasión, ese sentimiento profundo, intenso, que provoca en nosotros un gran entusiasmo y un deseo de dedicarnos al objeto de nuestra pasión con atención ilimitada. Puedo decir que la pasión es una gran fuente de motivación que ayuda a lograr metas, a concretar proyectos, o a desempeñar tareas aportándoles un alto valor. La pasión permite ver cualquier obstáculo como algo franqueable y seguir en el camino con pensamiento de logro. No tengo duda de que grandes obras que se han valorado a lo largo de la historia son el resultado de ideas dirigidas por alguien que tuvo pasión por ello. También la pasión ha sido fuente de construcción de grandes relaciones interpersonales en el terreno romántico o amistoso.

No obstante, aun cuando todo esto se percibe loable y aspiracional, conviene considerar, como en todo, que la pasión puede también dirigir acciones que ocasionen daños a terceros. Porque al actuar desde nuestra pasión, así como podemos saltar obstáculos, también podemos pasar por encima de los demás. Tenemos grandes ejemplos de los que la historia nos da cuenta, como el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Al escuchar al personaje que fue Adolf Hitler nadie podría dudar de la pasión con que comunicaba sus ideas y motivaba a otros a sumarse a ellas. Fue esta pasión la que en gran parte logró que se sumaran muchos más a sus filas para conseguir lo que puede llamarse el mayor genocidio de la historia, con 40 millones de muertes, víctimas de las ideas de su líder. Así como la pasión es un elemento clave para invitar a sumarse a un movimiento ideológico, también lo es para motivar e inspirar a otros. Es un elemento clave del liderazgo. 

Aún cuando al hablar de pasión es espontáneo asociarlo al ámbito de las relaciones interpersonales, conviene considerar que la pasión interviene en todas las acciones de la vida: amamos con pasión, trabajamos con pasión, nos relacionamos con pasión, cuidamos a otros con pasión, ¡nos divertimos con pasión! Creo que todo tiene su parte saludable y su parte que no lo es. La pasión puede lograr que otros conecten con nosotros, pero también que nosotros sintamos que lo que hacemos vale la pena, aun cuando los demás no den muestra de valorarlo. La pasión es un motor poderoso que, así como un vehículo de gran potencia, tenemos que saber conducirlo y moderarlo, porque puede ser que exista esa fina línea que destruya o lastime no solamente a otros, sino a uno mismo.

Segura estoy de la necesidad de aprender a gestionar de manera saludable el sentimiento de la pasión; es parte de la inteligencia emocional.

En pocas palabras, Norma opina que:

Vivir una vida con pasión puede ser un gran regalo para quien la vive y para los que lo rodean. En ocasiones, dejarnos llevar por la pasión puede ser un gran riesgo.

CREER PARA VER

LA PASIÓN DE HACER LO QUE TE GUSTA

LA PASIÓN DE HACER LO QUE TE GUSTA

Qué buen tema para cerrar esta serie de emociones que hemos venido explorando, la verdad es que le he ido encontrando sabor a esto de escribir y espero tú también disfrutes leerme tanto como yo expresarme por acá.

Te comparto que seguido comento con amigos y personas cercanas lo bien que se siente trabajar en eso que te apasiona, en aquello que realmente te mueve. Y no quiero sonar romántico al respecto, lo digo de manera genuina porque así lo vivo. Levantarme a diario a hacer lo que más me gusta: crear, imaginar, resolver y encontrar soluciones para mis clientes desde un ángulo creativo. Trabajar en esto tiene una magia que no es fácil de explicar y también muchos retos que hacen que ningún día se repita. Los caminos para llegar a una nueva idea son infinitos y cada proyecto que llega a nuestra agencia de marketing es distinto al que trabajaste ayer.

¡Ojo!, no te voy a echar mentiras. Claro que hay días en los que simplemente no tengo ganas de nada. Esos días grises y pesados, pero hasta en esos días aparece algo que vale oro: la pasión no se esfuma, es como si se guardara por unos instantes para recargar pilas. Y es justo ahí donde agradezco haber elegido trabajar en esto que me hace vibrar y conectar. Porque incluso cuando estoy en estos momentos, algo dentro de mí (esa voz o intuición) me recuerda que ya he pasado por aquí antes y que siempre salgo de ese “bache”. Ahí en ese ratito logro conectarme con la razón por la que empecé. Con todo eso que he alcanzado, las ideas que me han sacado una sonrisa, los proyectos que me han hecho sentir orgulloso. Y lo veo de ese modo, esa es la gasolina que da la pasión: recordar que vale la pena cada minuto de este camino recorrido.

Hay un poema que siempre vuelve a mí cuando siento que se me apaga un poco esa flama interior. Mucha gente dice que es de Benedetti, pero realmente no lo han confirmado como tal. Lo importante es que lo haya escrito quien lo haya escrito, está lleno de verdad y dice así:

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,

liberar el lastre,
retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,

perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros
y destapar el cielo.

Y es que sí, la vida es eso. La pasión no es estar encendido todos los días como si fuéramos una chispa eterna porque, seamos honestos, eso no existe. Hay días donde lo último que quieres es ponerte creativo, resolver algo o incluso levantarte de la cama. Pero la pasión no se mide solo por el entusiasmo diario, sino por la constancia en medio del cansancio, por la voluntad de seguir, por esa sensación interna que te recuerda que lo que haces tiene sentido.

La pasión también se cansa, también duda, también se pausa. Pero no se rinde. Se guarda tantito, se recarga, y regresa. Y ahí es cuando te das cuenta de que sí, estás en el lugar correcto. Porque cuando haces lo que te gusta, no todo es fácil, pero todo vale la pena.

Termino con una gran frase de uno de mis creativos preferido, Steve Jobs, dice así:

“Tu trabajo va a ocupar gran parte de tu vida, y la única forma de estar realmente satisfecho con lo que haces es haciendo un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo es amando lo que haces. Si aún no lo encuentras, sigue buscando. No te conformes. Como todos los asuntos del corazón, sabrás cuando lo hayas encontrado.”

Esa última línea me vuela la cabeza; “Como todos los asuntos del corazón, sabrás cuando lo hayas encontrado”. Así se siente la pasión: como algo que no puedes explicar, pero que cuando llega, simplemente lo sabes. Así se siente hacer lo que realmente amas. Lánzate por ello sin miedo. ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo! 

P.D. Termino de escribir este último artículo justo a las 12:34 AM de un viernes, después de un día cansado pero satisfecho y haciendo lo que tanto me gusta; me iré a descansar con la sonrisa bien puesta, un claro ejemplo de conectar con lo que me apasiona.

En pocas palabras, Kush opina que:

La pasión no se mide solo por el entusiasmo diario, sino por la constancia en medio del cansancio, por la voluntad de seguir, por esa sensación interna que te recuerda que lo que haces
tiene sentido.

ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER

LA PASIÓN, ¿NOS FORTALECE O NOS ESCLAVIZA?

LA PASIÓN, ¿NOS FORTALECE O NOS ESCLAVIZA?

La pasión puede ser esa chispa que ilumina mi camino y, a veces, lo quema. En The Passion Paradox, Brad Stulberg y Steve Magness me llevan a explorar qué significa entregarme a algo con toda la intensidad que tengo adentro. Para mí, vale la pena cuestionar más allá del brillo inicial y a considerar la profundidad de mi entrega: ¿Me nutre o me consume? ¿Me fortalece o me esclaviza?

Es importante considerar que la pasión es más que un destino, es un viaje con matices, con sombras y con una verdad incómoda: lo que amo puede agotarme si no aprendo a sostenerlo con gracia. Cuando amo lo que hago y doy todo lo que tengo en ese proceso, puedo alejarme y perderme de mí misma. 

Una de las ideas que más he escuchado y tratado de vivir es encontrar el balance en mi vida; sin embargo, a lo largo de esta búsqueda entre lo que me apasiona (encontrar la manera en que las oportunidades estén distribuidas para todos en la misma forma que todos tenemos talento) y mi vida personal, he descubierto que esta fórmula del balance perfecto no existe. Lo que he podido lograr es estar atenta a cómo mi pasión afecta a quienes tengo cerca de mí y cómo afecta mis emociones y comportamientos. Conocerme mejor y estar atenta implica que hay ocasiones que elijo con plena conciencia estar presente con mi hijo y eso significa renunciar a estar creando algo nuevo con pasión en mi trabajo. 

Existe una pasión que me aleja de mí misma, por ello, en ocasiones es necesario tomar una pausa y conectar con mi autenticidad, reflexionar y tratar de equilibrar la intensidad con el descanso.

Creo que existen dos tipos de pasión:  una pasión que me ancla y una que me arrastra. La primera es armoniosa, un espacio donde encuentro gozo sin perderme en la obsesión. La segunda es peligrosa, me atrapa en estas creencias de insuficiencia y me empuja hacia el agotamiento. Cultivar una pasión sana requiere límites, conciencia y, a veces, la valentía de soltar lo que no me corresponde. En cambio, nos recuerda que la verdadera satisfacción surge de la resiliencia, de la capacidad de sostener lo que amo sin que me atropelle.

Hay que vivir la pasión con intención. ¿Cómo sostengo el fuego sin quemarme? ¿Cómo vivo con intensidad, pero sin perder la paz? ¿Cómo me entrego sin perderme? Cuando elijo la pasión desde un lugar sano, puede ser mi refugio y puede impulsarme.

En pocas palabras, Andrea opina que:

Existen dos tipos de pasión: una pasión que me ancla y una que me arrastra. La primera es armoniosa, un espacio donde encuentro gozo sin perderme en la obsesión. La segunda es peligrosa, me atrapa en estas creencias de insuficiencia y me empuja hacia el agotamiento.

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