DIFIERO… AL CONOCIMIENTO SE LLEGA MEDIANTE EL CUESTIONAMIENTO
Alegría, la más buscada

Alegría, la más buscada.
La vida es lo que sucede cuando estás haciendo planes. Ayer leí esa frase y traté de imaginarme cosas que en mi experiencia pudieran ponerla en duda, no encontré; creo firmemente que no podemos elegir lo que nos pasa, pero sí podemos elegir cómo reaccionamos a lo que nos ocurre.
En esta ocasión, hablamos de un sentimiento tan importante y genuino como es la alegría, considerada una de las emociones principales que el ser humano experimenta; la alegría es algo espontáneo, que te sorprende, que te atrapa, un poco de luz que te llena por dentro. Alegría es algo que todos vivimos de manera diferente, única, se refleja en signos exteriores de nuestro cuerpo: una sonrisa, nuestro aspecto; liberamos serotonina que nos hace sentir bien, mejora nuestra salud, incluso baja la presión arterial; todos aspiramos a ser alegres.
Pero la alegría como cualquier emoción tiene mucho que ver con una decisión personal, incluso algunos autores la definen como un acto de coraje, de rebeldía, porque nunca va a estar todo bien en nuestras vidas para después buscar la alegría, tiene que ser al mismo tiempo, situaciones complicadas y alegría, agridulce como es la vida de todos; de hecho, la alegría y el enojo viven en el mismo lugar, aprendemos poco a poco a decidir cuál llamamos a estar junto a nosotros.
Alegría tiene su forma en el presente; en el pasado o en el futuro no existe; por naturaleza siempre estamos pensando qué va a pasar, y esto es una barrera para la alegría, estar alegre no se piensa como la felicidad, es diferente, solo se siente, no se puede recetar, no se puede comprar, solo se encuentra, y normalmente en detalles de la vida cotidiana a los que les damos valor.
Confucio, el filósofo, decía: “No importa a dónde vayas, ahí estás tú”, estar alegre es una decisión y tiene que ver con cada uno, con lo que nos contamos, pero sobre todo con lo que nos creemos.
En pocas palabras, Mario opina que: