CREER PARA VER

El valor de no obtener lo que querías

El valor de no obtener lo que querías

Sí, otra vez voy a citar una canción para iniciar este artículo, ni modo, llevo la música en las venas jajaja. No, ya, de verdad, sería bueno hasta que pongas la rolita de fondo, si gustas, para que te sea más amena la lectura. Gran canción de The Rolling Stones, You Can't Always Get What You Want. Dice la canción: “No siempre vas a obtener lo que quieres, pero si tratas, algunas veces, vas a encontrar lo que necesitas.” ¿Qué tal?

Muchas veces, cuando no obtenemos lo que queremos, nos decepcionamos. Llega esa sensación de vacío que golpea de una y nos hace preguntarnos si realmente lo que tanto anhelábamos valía la pena o si simplemente el destino hizo su trabajo y no era para nosotros. Y aquí viene lo bueno: cuestionarnos, ¿y si la verdadera lección está en todo el proceso? La decepción, muy seguido, es el resultado de expectativas que no se cumplen, pero rara vez nos detenemos a pensar que lo que esperábamos tal vez no era lo que realmente nos convenía. Solemos poner el enfoque en el objetivo únicamente, olvidando que en el camino nos puede sorprender algo aún mejor, aquello que realmente necesitamos, aunque puede que en el momento no lo veamos.

Piensa, ¿cuántas veces esos “fracasos” te llevaron por un camino distinto que terminó siendo lo mejor que te pudo haber pasado? ¡Híjole! Personalmente, se me viene una cascada de situaciones que, al voltear para atrás, me vi abrazado por ese sentimiento de decepción y hoy puedo decir “qué bueno que pasó de esa manera”. Ahí está el gran valor de no obtener lo que querías. Lo que viene después de la decepción es la oportunidad de aprender del suceso y replantear las cosas, pues se abre un nuevo mundo de posibilidades. Es en ese espacio de incertidumbre y hasta tensión que se genera entre el deseo y la realidad, donde crecemos enormemente, aprendemos y encontramos nuevas oportunidades.

Y sé que me vas a decir: “Oye, Kush, pero hay decepciones que duelen y que realmente no traen detrás otro mensaje más allá del dolor.” Y puede que sea verdad. Algunas veces, en esa decepción, nos rompemos y llega a parecer que no hay ninguna enseñanza detrás o ningún giro positivo a la vista. Pero incluso en esos momentos, el mensaje está en cómo enfrentamos ese dolor, y en cómo seguimos adelante a pesar de que nos cueste trabajo. No siempre vamos a encontrar una lección inmediata y, a veces, la vida simplemente duele sin razones ocultas. Sin embargo, el hecho de seguir caminando, de permitirnos sentir y, eventualmente, sanar, es en sí mismo una forma de hacernos más fuertes, y eso tiene un gran valor.

En pocas palabras, Kush opina que:

La decepción, aunque dolorosa, puede ser una oportunidad para replantearnos el camino y descubrir nuevas posibilidades que no habíamos considerado. A veces, lo que creemos que necesitamos no es lo que realmente nos conviene, y aunque algunas decepciones no traigan lecciones claras, el valor está en cómo seguimos adelante, sanamos y nos hacemos más fuertes.

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