CREER PARA VER

EL FRACASO DE MESSI

EL FRACASO DE MESSI

En el último artículo te compartí la frase ¿Y si sí? del mundial y como se empataba con las expectativas, hoy quiero hablar de algo que está muy relacionado y que aparece cuando las cosas no salen como las imaginábamos: el fracaso.

Y sí, nuevamente tomé un ejemplo relacionado con el mundial porque creo que no existe mejor manera de estudiarlo que la figura de Lionel Messi.

Antes de seguir quiero dejarte algo muy claro. No soy un experto en fútbol. Me gusta, lo disfruto y como te platique antes, tuve la suerte de vivir por primera vez un Mundial y conocer el Estadio Azteca, pero tampoco soy de esas personas que se pueden pasar horas discutiendo quien es mejor entre Messi y Cristiano Ronaldo y es precisamente por eso que escribo este artículo desde una postura muy neutral. No me interesa entrar en ese debate porque sinceramente, creo que la conversación importante no es quién es el mejor futbolista de la historia sino lo rápido que cambiamos de opinión sobre una persona cuando las cosas no salen como esperábamos.

Justo al terminar la final de Argentina vs. España empezaron las comparaciones de siempre en mi grupo de amigos. Se decían cosas como; “qué manera de despedirse del fútbol”, “terminó fracasando” y mientras leía todo eso me hice una pregunta que terminó dando origen a este artículo: ¿Messi realmente fracasó? creo que la respuesta es sí, pero no de la manera en que lo querían comunicar algunos. Messi fracasó porque su objetivo era ganar la Copa del Mundo y no lo consiguió. Intentó algo y no pudo lograrlo. Eso sin duda es fracasar. Con lo que no estoy de acuerdo es con la facilidad con la que podemos convertir ese resultado en una etiqueta, como si esa derrota pudiera borrar veinte años de una gran carrera. Ahí está, en mi opinión, la gran diferencia entre haber fracasado y ser un fracasado.

Messi perdió esa final, como antes perdió muchas otras. Perdió Copas América, enfrentó críticas durante años, hasta llegó a renunciar a la selección argentina, después regresó, volvió a intentarlo, ganó la Copa América, ganó un Mundial y el domingo volvió a perder. Su historia no demuestra nunca fracaso, más bien nos enseña que jamás dejó que un fracaso definiera quién era. Y ahí está el gran mensaje que debemos leer entre líneas y que quiero compartir ahora.

Lionel pertenece a ese pequeño grupo de personas que aparecen muy pocas veces en generaciones y generaciones. Pelé, Maradona, el mismo Cristiano Ronaldo, nombres que cambiaron para siempre la historia del fútbol y que no llegaron hasta ahí evitando el fracaso, sino aprendiendo a convivir con él sin convertirlo en su identidad. Tal vez por eso quise escribir este artículo. No para defender a Messi, él no necesita que nadie lo haga, sino porque creo que muchas veces somos igual de duros con nosotros mismos. Si alguien como Lionel Messi puede perder una final del mundo y seguir siendo una leyenda, ¿por qué nosotros creemos que un solo tropiezo tiene el poder de definir toda nuestra historia? Quizá ha llegado el momento de cambiar nuestra definición del fracaso, porque fracasar no significa que tu historia terminó; significa, simplemente, que todavía la estás escribiendo. Gracias por estar aquí. Y como siempre… Te abrazo.

En pocas palabras, Kush opina que:

Una derrota nunca tendrá el poder de borrar todo lo que has construido. Fracasar significa que algo no salió como esperabas; ser un fracasado sería creer que ese capítulo define el resto de tu historia.

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