Atisbos de conciencia

El entusiasmo, sinergia de alegría e interés

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Las emociones se generan espontáneamente, pero también podemos generarlas. Un estado emocional que todos quisiéramos generar y conservar, y que desearíamos para compañeros, familiares, amigos y colaboradores de trabajo u otra actividad, es el entusiasmo.

¿Qué es el entusiasmo?, ¿cómo definirlo? La definición que proviene de su etimología es “Dios contigo”, y la que se relaciona con la naturaleza de la emoción es “un estado emocional pleno de alegría, interés e ilusión”.

Con entusiasmo nos sentimos capaces de lograr lo que nos propongamos, de enfrentarnos a cualquier reto, confiados en que el entorno no será un obstáculo y seguros de que las condiciones jugarán a nuestro favor. El entusiasmo es el precursor de la motivación, que también inspira a otros, que contagia y motiva a los demás. Así que el entusiasmo es un elemento fundamental del liderazgo.

Sabemos que no existen trayectorias de vida, personales o profesionales, exentas de dificultades y retos, pero si hay un elemento que ayuda a sobrellevarlos es el entusiasmo, ese impulso de energía que motiva a actuar, que vence la apatía y que imprime pasión y dedicación.

Sin el ánimo de ser autorreferente, pero con la certeza de que los testimonios a veces son más clarificadores que la teoría, puedo decir que mi vida la ha regido el entusiasmo. Pero no siempre ha surgido de manera espontánea, he aprendido a generarlo. He aprendido que tener metas y darle sentido a mi trabajo, con la certeza de que vale la pena, me genera entusiasmo; que mantener activa mi mente, leyendo, estudiando o con conversaciones productivas, me ha permitido generar ideas y seguir desarrollando la creatividad, con entusiasmo. Y cuando llegan las adversidades, siempre he buscado esos aspectos que pueden valorarse, y una actitud de gratitud por ello me ha permitido ver surgir o mantener el entusiasmo.

Creo que sentir entusiasmo no es necesariamente un acto de suerte o casualidad. Estoy convencida de que el entusiasmo es un arte que conviene cultivar, y en tiempos en que la depresión, el desánimo y la apatía han proliferado en las sociedades, sin duda aprender a cultivarlo puede ser un seguro de vida.

En pocas palabras, Norma opina que:

Estoy convencida de que el entusiasmo es un arte que conviene cultivar

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