ATISBOS DE CONCIENCIA

EL DESARROLLO PERSONAL, UN ASUNTO INCÓMODO

EL DESARROLLO PERSONAL, UN ASUNTO INCÓMODO

Imagínate que durante toda tu vida has comido un pan dulce como primer alimento del día. De pronto, surge algún tema de salud y acudes al médico, quien a partir de su diagnóstico te sugiere evitar que eso sea tu primer alimento y que lo cambies por algo, digamos, más proteico. Eliminar ese hábito puede resultarte muy difícil, así como incómodo. Seguramente tu cerebro te lleva al antojo de ese pan cada mañana, un hábito que tú tenías y te resultaba muy fácil de llevar a cabo; lo hacías incluso sin pensarlo, y ahora hay que hacer nuevos hábitos, cambiar la manera de pensar y estar muy atento a no caer en el automático. Ese espacio en el que te movías de manera automática es precisamente tu zona de confort, y salir de ella, aun cuando te ofrece enormes perspectivas de bienestar, seguramente te resulta incómodo y hasta imposible de lograr.

Salir de la zona de confort es la clave de todo cambio; es fundamento del desarrollo personal, y salir de ahí no resulta fácil. A nadie le gusta sentirse incómodo; todos buscamos la comodidad porque no le hemos dado el valor a la incomodidad. Si cuando tienes un accidente menor, como una caída de una bicicleta, y el resultado es un raspón que deja tu piel expuesta, seguramente querrás sentirte bien; pero ante la posibilidad de ir al médico, donde sabes que te harán una curación que te va a molestar o te va a doler, pudieras preferir no ir al médico y esperar a que la herida pueda sanar sola, con el tiempo.

Evitamos el dolor, evitamos la incomodidad que nos representa adquirir nuevos hábitos o desarrollar nuevas habilidades con las que nos sentimos torpes o incapaces, o enfrentarnos a situaciones nuevas que nos provocan incertidumbre, o incluso romper paradigmas que harán un cambio en nuestra manera de ver la vida. Y es así que todo esto --los hábitos nuevos, la mejora de habilidades, los cambios de pensamiento y la adaptación a situaciones nuevas-- precisamente es lo que forma parte de un proceso de desarrollo personal al que estamos comprometidos en la vida, porque crecer no es sólo un tema de calendario, sino un camino que se transita con voluntad y valentía.

En pocas palabras, Norma opina que:

El crecimiento sólo ocurre cuando atravesamos nuestra zona de confort y hacemos cambios: cambiamos creencias o patrones, nos rendimos ante la realidad, nos adaptamos. Crecer nos libera, pero también nos incomoda.

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