ATISBOS DE CONCIENCIA

EL ARTE DE ADAPTARSE A LOS CAMBIOS

EL ARTE DE ADAPTARSE A LOS CAMBIOS

Hemos escuchado que si hay algo seguro en la vida, es el cambio. La vida no es estática, siempre es cambiante. Nos movemos de escenarios, cambiamos de relaciones, de trabajo, de casa, de ciudad; cambiamos incluso de creencias y hasta de valores. Por ejemplo, a veces, de jóvenes, podemos valorar más el dinero; cuando vamos creciendo y madurando, valoramos más la salud. El cambio es inherente a la vida. Y nos acostumbramos a vivir nuestras circunstancias, y nos acomodamos porque nos resulta más seguro, o más fácil, porque es lo conocido. Y cuando llega un momento de cambio nos cuesta trabajo transitar la adaptación, porque es desconocido, a veces incierto, porque es diferente y porque muchas veces requiere que nosotros realicemos cambios en nosotros mismos: cambios de rutinas, cambios de creencias y cambios de actitudes. Y no solo eso, en ocasiones el cambio obedece a alguna pérdida que hemos tenido y nos obliga a cambiar el rumbo, o a cambiar de dinámicas, como es el caso de un cambio de trabajo o de una pérdida de un ser querido.

Creo que uno de los recursos más poderosos para poder adaptarnos a los cambios que inevitablemente vivimos es el desapego, dejar ir. Se escucha fácil, y también puede ser confuso para muchos. Dejar ir ante la adversidad es tener la capacidad de soltar el pasado, lo que ha terminado, lo que se ha ido, y confiar en que vamos a estar bien. Un cambio es como cuando se hace un trasplante de una planta que estaba enraizada; trasplantarla no la perjudica, sino que beneficiará su desarrollo.

Los cambios no siempre se reciben con buena disposición. Un cambio puede hacer que nos sintamos desarraigados y renuentes. Es entonces cuando conviene echar mano de ciertos recursos. Uno de ellos es la confianza. Tener claro que todo cambio viene acompañado de aprendizajes. Otro es la gratitud. Cuando agradecemos, no siempre es el cambio lo que se agradece, sino que con el cambio nos damos cuenta de lo que aprendimos y lo que ganamos.

A veces un cambio puede ser para ascender y estar en una mejor posición, como puede ser un ascenso en el trabajo, o un incremento sustancioso en nuestra economía, o bien, un cambio a una casa en un mejor vecindario y con mayores comodidades. Estos cambios también requieren adaptación y tienen también el riesgo de romper nuestro equilibrio. Por ello, en este caso, lo que nos conviene es agradecer y tener siempre presente nuestra posición anterior; nunca olvidar nuestra historia, nuestro origen.

Adaptarse a los cambios es un arte. Es contemplar con confianza el nuevo camino, desapegarnos de lo anterior, y tener la suficiente paciencia y compasión con nosotros mismos para saber que vamos en una buena dirección.

En pocas palabras, Norma opina que:

El gran reto de un cambio en nuestra vida es el proceso de adaptación que atravesamos. Adaptarse a los cambios requiere paciencia, aceptación, gratitud, confianza y desapego.

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>