CREER PARA VER
CUANDO EL PISO SE MUEVE, HAY QUE APRENDER A CAMINAR DISTINTO
En esta ocasión, el título que elegí para el tema me recordó a una canción que me gusta mucho. Es de Calle 13 y se llama La vuelta al mundo. Hay un verso que dice: “Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto”. Esa línea se me quedó muy grabada porque conecta perfecto con una etapa muy fuerte que tuve en mi vida profesional y con el tema que vamos a tocar hoy: la adaptación al cambio.
Hace algún tiempo, después de casi más de diez años trabajando en conjunto con un gran amigo y socio, la vida me puso frente a una sacudida importante en mi negocio. Su salida del proyecto fue un cambio importante que no estaba en mis planes y que me obligó, de golpe, a asumir un rol que no dominaba y que estaba fuera del rol que había tenido durante años en la empresa. Pasé de operar únicamente hacia adentro del negocio, a tener que ponerme al frente, tomar decisiones solo, sostener al equipo y hacerme responsable por completo del rumbo de la empresa.
Lo más difícil no fue el trabajo en sí, sino la incertidumbre. Ese miedo a no estar listo. A creer que no tenía las habilidades suficientes. A perder inclusive el negocio que tanto nos había costado construir durante años. Y para colmo, justo cuando estaba trabajando en este nuevo escenario, el mundo entero se detuvo: llegó la pandemia. Un cambio global, radical, que nos movió el piso a todos al mismo tiempo.
Negocios que cerraban, proyectos detenidos, planes cancelados, una sensación en el aire de no saber qué iba a pasar. Y ahí estaba yo, intentando sostener una empresa, a un equipo, y al mismo tiempo, sostenerme a mí y a mi familia. Fueron meses en los que la ansiedad literalmente me abrazaba, de muchas dudas en mi interior y de decisiones que pesaban más de lo normal. Nada se sentía seguro.
Conforme pasaban los meses, entendí algo súper importante: adaptarse al cambio no es tener certeza, es aprender a seguir caminando aún cuando tienes esa incertidumbre al frente. En el tema de mi empresa, no me sentía listo, y la verdad es que no lo estaba del todo. Algunas habilidades sí las tenía, sólo que nunca las había utilizado. Otras, de plano, no existían y tuve que desarrollarlas sobre la marcha, con errores y con tropiezos, dándole cabida también a la autocrítica.
Caminar distinto significó aceptar que el miedo iba a acompañarme por un buen rato. Que no se trataba de eliminar la ansiedad, sino de tener la capacidad de detenerme y no dejar que decidiera por mí. Aprendí a dejar de pensar en resolverlo todo y enfocarme en el siguiente paso, un día a la vez.
Hoy, casi seis años después, puedo decir con tranquilidad que ese momento que me dio tanto miedo, fue también uno de los que más me ha hecho crecer. El negocio no sólo siguió adelante, sino que tomó un rumbo más sólido, más claro y más alineado a quien hoy soy. Y yo, en ese mismo proceso, me convertí en una persona más consciente, más firme y mucho más segura de mí mismo.
No hay duda de que cuando el piso se mueve, no queda otra más que aprender a caminar distinto. A veces más lento o inclusive con torpeza, pero siempre con la oportunidad de descubrir nuevas maneras de seguir avanzando.
Siempre recuerda que los puntos se conectan, aunque en el momento no se sienta así, esos cambios suelen ser los que más nos dejan enseñanzas en el camino. Gracias por estar aquí. Te abrazo.
En pocas palabras, Kush opina que: