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¿CÓMO NOMBRAMOS ESTA INCOMODIDAD?

¿CÓMO NOMBRAMOS ESTA INCOMODIDAD?

En el momento cuando vi el tema de la siguiente publicación y que tocaba escribir sobre la culpa, quise salir huyendo pues durante todo el 2024 fue la emoción con la que trabajé de manera personal al sentirme rebasada por ella.

Lo que más me ayudó a procesar y entender de dónde venía mi culpa fue el libro Educar sin miedo de Becky Kennedy. En este libro, se define la culpa como una emoción que surge cuando actúo desalineada con mis valores. Hoy puedo nombrar la emoción desde un lugar diferente, y entender que: ¡La incomodidad que he sentido no es culpa! Sin duda me siento incómoda por la presión social de hacer algo esperado; o bien, incómoda por no cumplir las expectativas de alguien más, pero esa emoción no es culpa. No he encontrado una palabra que describa esta incomodidad, sin duda es real y me ha hecho tratar de compensar a otras personas de manera equivocada.

Para explicarlo, pondré un ejemplo: el año pasado hice un viaje con mis primas fuera de México. Cuando le conté a mi hijo que iba a irme, me dijo que se sentía muy triste pues me iba a extrañar; entonces inmediatamente me invadió un sentimiento que nombré Culpa. Con esta definición de Becky Kennedy, me pregunté: ¿Ir a este viaje está alineado con mis valores y con quién soy? Mi respuesta interna fue sí, ir a este viaje es completamente quién soy pues tener relaciones profundas con ellas me hace bien, además me gustaría que mi hijo vea que las relaciones profundas se construyen con intención y no simplemente suceden. Cuando hago este ejercicio y me pregunto las veces que me sentí culpable por ir a un evento de trabajo en una noche y llegar más tarde a casa, cuando elegí no ir a alguna invitación social porque estaba cansada o cuando elegí no cumplir con las expectativas de alguien más sobre mí, entiendo que tenía mal clasificado este sentimiento.

Culpa real —que sin duda también he sentido— es cuando me equivoco en algún comportamiento; por ejemplo, cuando digo algo que no creo en una discusión y lo hago solo porque estoy molesta o frustrada. Ahí sí me invade la culpa pues estoy actuando fuera de lo que considero mis valores y la persona que soy. Esto me da un espacio real de repararlo al nombrarlo correctamente y decir que siento culpa pues esta no soy yo, lo siento mucho. Hoy entiendo que el sentimiento con el que estuve batallando durante el año pasado y gran parte de mi vida no es la culpa, y aún no logro identificar la palabra que describa esta incomodidad, pero mi respuesta desde un lugar de no culpa es completamente diferente; ya no trato de compensar mi comportamiento; ahora trato de explicar mis razones, pero desde un lugar distinto. Hoy acepto que las personas cercanas a mí pueden no estar de acuerdo con las decisiones que tomó conforme a mis valores y que estas pueden, incluso, generarles tristeza o incluso dolor; sin embargo, al estar alineada conmigo acepto que desde ahí soy una persona más coherente y, sin duda, más feliz.

En pocas palabras, Andrea opina que:

La culpa es una emoción que surge cuando actúo desalineada con mis valores. Hoy puedo nombrar la emoción desde un lugar diferente, y entender que: ¡La incomodidad que he sentido no es culpa! Sin duda me siento incómoda por la presión social de hacer algo esperado; o bien, incómoda por no cumplir las expectativas de alguien más, pero esa emoción no es culpa.

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