ATREVERSE A IMAGINAR Y APRENDER

CÓMO MOVERME DE LA VERGÜENZA A LA ACEPTACIÓN

CÓMO MOVERME DE LA VERGÜENZA A LA ACEPTACIÓN

La vergüenza es una emoción que, para mí, es universal, pues todos la hemos sentido muchas veces. No es una respuesta biológica como el miedo o la alegría, más bien, es una emoción aprendida a través de la interacción con los demás y de la cultura en la que crecemos. Lo paradójico de esta emoción es que, aunque sé que todos la sentimos, hablar de ella con los demás y aceptarla es muy complicado. Prefiero tratar de ocultarla y no mostrarla a nadie, lo cual la convierte en una emoción que vivo en solitario.

Las emociones no son algo que se queda simplemente en mi cabeza, las siento en mi sistema nervioso, y en el caso de la vergüenza, la siento sin duda en todo el cuerpo: mi manera de responder a ella es congelándome; hay quien responde peleando o huyendo. Ahora bien, he utilizado la vergüenza como una fuente de motivación, es decir, trato de hacer lo imposible para no sentirla; de hacer los cambios necesarios en mí y así no permitir que llegue; como sería por ejemplo, tener el cuerpo que quiero, estudiar y luchar contra la ignorancia, luchar por estar siempre bien y trabajar en mis debilidades. Sin embargo, paradójicamente, utilizarla como una fuente de motivación no sería la mejor opción pues el cambio genuino no sucede como producto de avergonzarnos, sino que viene desde la aceptación de quienes somos y en quién nos queremos convertir, solamente que eso debe venir desde el amor y la aceptación.

En estos últimos meses he trabajado mucho en dejarme sentir todo, en realidad hoy entiendo que el mismo switch que me permite sentir la vergüenza es el mismo que me permite sentir gozo. Me permito sentirla, procesarla (aunque es realmente incómodo) y tratarme con mucha autocomprensión pues reconozco que cometo errores, que no soy perfecta y que merezco aceptarme, hablarme y tratarme bien para con ello reconocer mi valor. Hoy intento cambiar mi mentalidad en torno a los errores que me dan vergüenza. En lugar de pensar que si cometo un error soy mala o no soy lo suficientemente buena, cambio a una mentalidad de crecimiento. Entonces, el propósito no es no cometer errores, sino simplemente crecer y aprender, ser curiosa con mis errores, amarlos y aprender de ellos.

Una de las palabras que pueden describirme es que me considero auténtica, sin embargo, en este trabajo interno que he hecho debo reconocer la importancia de aceptar que hay partes de mi vida que han sido dolorosas y que por mucho tiempo no reconocí, ni mostré.  Hoy elijo mostrar todas las partes de mí que por miedo al juicio o al dolor no me permitía  aceptar de manera completa, y que ahora me ha dado libertad, paz y me ha permitido formar relaciones más genuinas con quienes tengo cerca. Hoy me permito hablar con mi hijo y mostrarme vulnerable, decirle cuando me equivoco, cuando la vergüenza me invade, confesarle que su mamá no es ni cercana a perfecta pero que es una mujer que intenta todos los días ser su mejor versión y con eso es suficiente.

En pocas palabras, Andrea opina que:

El mismo switch que me permite sentir la vergüenza es el mismo que me permite sentir gozo. Me permito sentirla, procesarla (aunque es realmente incómodo) y tratarme con mucha autocomprensión pues reconozco que cometo errores, que no soy perfecta y que merezco aceptarme, hablarme y tratarme bien para con ello reconocer mi valor.

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>