ATISBOS DE CONSCIENCIA
CLAVES PARA CONSTRUIR RELACIONES SALUDABLES
No creo posible hablar sobre las relaciones interpersonales sin hablar de la comunicación. Y no veo posible imaginar una relación saludable sin considerar el gran valor de la vulnerabilidad de cada una de las partes de la relación para lograr la conexión verdadera. Y es que una relación es un espacio vincular, y si en ese espacio las personas se sienten seguras y se atreven a abrirse y mostrarse como realmente sienten y piensan, entonces podemos reconocerla como una relación saludable.
¿Qué es, pues, una relación saludable? Es ese espacio seguro entre dos personas que puede ser ocupado por cualquier contrariedad, desacuerdo entre ambos o un fuerte sentimiento ante la conducta del otro, con la confianza de que los asuntos serán resueltos de manera que las dos partes se sientan bien, con necesidades cubiertas, lo que permite alcanzar el bienestar y la armonía. En una relación saludable podemos confiar en hablar de sentimientos y exponernos, ser vulnerables, con la certeza de que no seremos lastimados de ninguna manera, sino que, por el contrario, se fortalecerá el respeto mutuo y crecerá la mutua admiración.
¿Son las relaciones saludables una utopía o parte de un mundo mítico? De ninguna manera. Es posible construirlas, y la clave es la comunicación, esa a la que llamamos comunicación eficaz y que no es otra que la comunicación emocional. Por eso, se necesita:
- Conciencia. ¿Cómo puedo comunicar lo que siento si no soy consciente de cómo me siento?
- Autoconocimiento. ¿Cómo puedo abrirme al otro y comunicarme honestamente si no sé quién soy, cómo pienso y cómo siento, qué quiero y qué necesito?
- Deseo de vincular. ¿Cómo vincular si solo deseo ganar una lucha de poder?
- Vencer el miedo a la vulnerabilidad. ¿Cómo lograr abrirse al otro cuando hay miedo de ser lastimado o traicionado?
Sabemos que para que podamos tener grandes momentos de felicidad es indispensable rodearnos de personas con quienes sostengamos relaciones saludables. Por eso, vale la pena el esfuerzo y la atención que pongamos en construirlas. Porque no se trata de evitar que se presenten conflictos en las relaciones, sino que sabemos y confiamos en que podremos resolver, seguir adelante y ganar el gran beneficio de admirarnos y sentirnos más cercanos, más vinculados, y más seguros.
Podemos concluir que la energía y la atención que pongamos a construir relaciones saludables tienen un gran valor para nuestro bienestar. Sin embargo, algo es evidente: es necesario que sean las dos partes las que tengan el mismo deseo, la misma intención. Pero en el camino, vamos también renunciando a sostener esas relaciones que nos roban energía y bienestar. Y cuando las relaciones son con personas a quienes no vamos a renunciar, como son los hijos, podemos sostener la misma postura abierta, honesta y vinculante, a pesar de que el otro no aporte lo mismo. A la larga, con el trabajo personal y una voluntad firme y sostenida, sin claudicar, estoy convencida de que el bienestar se puede alcanzar.
En pocas palabras, Norma opina que: