ATISBOS DE CONCIENCIA

CAMBIAR NUESTRO DIÁLOGO INTERNO. ¿SE PUEDE?

CAMBIAR NUESTRO DIÁLOGO INTERNO. ¿SE PUEDE?

¿Te acuerdas de un grillo, personaje del cuento de Pinocho? En la película de Disney se llamó Pepe Grillo. Este personaje es un grillo que habla, que aconseja moralmente a Pinocho y que, de alguna manera, se convierte en su conciencia. ¿Qué tal que tuviéramos siempre junto a nosotros una figura como Pepe Grillo? Alguien que nos acompañara y fuera para nosotros como un tutor amoroso y empático que nos hiciera conscientes de nuestras acciones, pensamientos o sentimientos. ¿Qué tal que cada vez que nos sintiéramos culpables por algo que hicimos, nuestro Pepe Grillo nos dijera algo como “puedes repararlo, no dejes que la culpa te inmovilice o busca un castigo por ello”? O si cargáramos con una culpa por algo que hicimos en el pasado nos dijera que cuando lo hicimos éramos unos niños y no sabíamos lo que hacíamos. O ¿qué tal que este Pepe Grillo pudiera darse cuenta de que estamos pensando de manera catastrófica, diseñando escenarios terribles de nuestro futuro cercano o lejano, y pudiera alertarnos y decirnos que pensar en eso no ayuda, ya que eso que pensamos en realidad no existe? O imagínate que cuando te dijeras a ti mismo que eres un tonto, o eres incapaz, o dudas de ti mismo, Pepe Grillo te hiciera ver que te estás tratando mal, y que sólo estás repitiendo frases que escuchaste de niño y que, aun cuando los adultos que así te trataron ya no estén cerca de ti ni te hablen de esa forma, ahora eres tú mismo quien te lo dice… Imagínate que este personaje pudiera parar tu diálogo interno para recordarte que esto que piensas, o eso que te dices, está fuera del contexto actual de tu vida, que no existe en el presente, y que todo eso que te dices a ti mismo son reminiscencias del pasado como el eco de todas las voces de tu infancia.

Es inevitable tener un diálogo interno. Todos lo tenemos. Es lo que nos decimos, es lo que pensamos y lo convertimos en una conversación interior. Nuestro diálogo interno está conformado por nuestras creencias, nuestros sentimientos y las voces de la infancia. Un diálogo interno que no ayuda es esa conversación que tenemos con nosotros mismos teñida de nuestros miedos, de nuestros resentimientos o de nuestras creencias limitantes. En ocasiones, mucho de nuestro diálogo interno está repleto de ideas pesimistas, limitantes y destructivas. Y el problema con esto es que lo creemos. Por eso, ¡qué buena idea sería contar con un Pepe Grillo! Él nos diría: “para tus pensamientos, eso que piensas no es verdad”, y nos ayudaría a pensar diferente, a cambiar nuestros pensamientos. O bien, nos diría que somos valiosos, que en ese momento estamos diciéndonos algo que golpea a nuestra autoestima, y que eso no nos ayuda.

La buena noticia es que cuando hemos desarrollado la suficiente consciencia para darnos cuenta de nuestros pensamientos y nuestro diálogo interior, y comprendemos de dónde provienen, entonces somos capaces nosotros mismos de ser nuestro propio Pepe Grillo. Es cuando somos testigos al momento de lo que estamos pensando y lo cuestionamos, lo pasamos por el filtro de la realidad y le quitamos el hechizo del pasado; entonces hacemos el cambio.

En pocas palabras, Norma opina que:

La mejor manera de regular nuestro diálogo interno es convertirnos en testigos al momento de nuestra conversación interior. Podemos convertirnos en nuestro propio Pepe Grillo

¡MENSAJE ENVIADO!

Tu mensaje ha sido enviado correctamente, en caso de ser mecesario nos pondremos en contacto contigo, ¡hasta pronto!

Imagen del popup
>