Atisbos de Conciencia
ANSIEDAD, UNA RESPUESTA EMOCIONAL A LOS PENSAMIENTOS DE FUTURO
Muchas veces, comprender un concepto puede ser más fácil si comprendemos cómo se diferencia de otro. En el caso de la ansiedad me parece muy útil ver la diferencia con la angustia. Porque ambos están relacionados, pero sus manifestaciones son diferentes. Y cuando comprendemos uno y otro, es más probable que sepamos manejar estos estados emocionales con mayor éxito.
Aún cuando hablamos de estados emocionales, es bueno también comprender que surgen como una respuesta a un estímulo, es decir, son respuestas emocionales.
La ansiedad es una respuesta a una amenaza, a algo a lo que se teme que pueda ocurrir en el futuro. Y esta ocurrencia de futuro puede ser algo que se percibe posible, que es real. De tal manera que podemos decir que la ansiedad es un estado de miedo exacerbado o de una fuerte preocupación. Y como cualquier estado emocional tiene su impacto en el plano físico —es decir, en el cuerpo—, ante la respuesta de ansiedad el cuerpo manifiesta ciertos síntomas, entre los que destacan la respiración corta con hiperventilación, la taquicardia o aceleramiento de los latidos del corazón, la sudoración, tensión en el cuerpo y una imposibilidad de mantenerse en calma. Si consideramos que la ansiedad corresponde a algo que provoca miedo o preocupación, entonces podemos pensar que la ansiedad tiene su parte positiva, cuando podemos identificarla y manejarla, ya que es como la señal de que es necesario prepararnos para algo, ya sea teniendo cautela, o bien, contando con los mejores recursos para enfrentarnos a lo que nos preocupa o le tememos. Digamos que sentimos ansiedad por una presentación en una junta de trabajo o con un cliente, o por una plática sensible con una persona; podemos considerar que la ansiedad nos anuncia que nos conviene ir preparados para ello, ensayando o haciendo uso de nuestros mejores recursos y argumentos.
La ansiedad está muy alimentada por los pensamientos y, dado que es una respuesta a algo del futuro, para aprender a manejarla nos enfocamos en cambiar los pensamientos y racionalizarlos. De alguna manera la ansiedad es una respuesta irracional por lo que le aportan nuestros pensamientos de futuro, algo que no está pasando.
Por otro lado, la angustia es una respuesta emocional de mayor intensidad, que surge sin motivo alguno, sin pensamientos previos, sin que exista una situación en específico y con una sensación profunda de malestar y de dificultad para manejar.
La angustia surge usualmente en crisis emocionales.
La ansiedad surge cuando nuestros pensamientos se van a un futuro en el que consideramos que no estamos listos o al que no seremos capaces de enfrentarnos. Nuestros pensamientos provocan la respuesta de la ansiedad, y con los pensamientos podemos manejarla y atenuarla.
En pocas palabras, Norma opina que: