CREER PARA VER
ALIMENTANDO TUS DEMONIOS
Anteriormente ya les había platicado de uno de mis libros favoritos: Alimentando tus demonios, de Tsultrim Allione. Este es de esos libros que no son solo para leer, es un libro para practicar. Es de esas lecturas que, con el tiempo, se convierten en herramienta, en ritual, en refugio.
Tsultrim fue una de las primeras mujeres occidentales en ser ordenada monja budista tibetana, y su trabajo ha sido traducir prácticas milenarias al lenguaje emocional de hoy. Digamos que la práctica en sí en la cultura oriental es algo difícil de entender y lo que hizo ella fue adaptarla al mundo occidental. En este caso específico, adaptó una antigua meditación tibetana llamada Chöd, que significa literalmente “cortar” o “liberar”. En su versión original, era una práctica donde el meditador ofrecía simbólicamente su cuerpo como alimento a los demonios interiores y exteriores, como un acto radical de desapego y presencia, ya sabrás, algo bastante complejo de lograr, pero para eso tenemos a la gran Tsultrim que en este gran libro nos desmenuza de manera sencilla cómo aplicar esta técnica sin perder su esencia.
Lo que Tsultrim propone en este libro es una reinterpretación emocional de ese ritual: en vez de enfrentarte a monstruos externos, te sientas a conversar con tus miedos, con tu enojo, con tu ansiedad, etc. Es una práctica de mindfulness profunda, donde el foco no está en “calmar la mente”, sino en mirar hacia adentro sin juicio, esa parte de eliminar el juicio para mí es la más complicada; pero como dice el dicho: “La práctica hace al maestro”, no te desesperes, haz el intento, yo tardé alrededor de 2 meses en lograr dominar el proceso y es algo que revisito de manera constante a manera de mantenimiento.
Pero bueno, vayamos al grano, a cómo se practica esta poderosa herramienta. Aquí te lo comparto en 5 pasos sencillos que puedes intentar en cualquier lugar donde puedas estar en silencio unos minutos:
- Identifica el demonio.
Cierra los ojos y conecta con una emoción incómoda que estés sintiendo. Puede ser miedo, celos, enojo, ansiedad. No importa si es pequeña o grande. Una vez que des con ella, dale un nombre. “Esto que estoy sintiendo es __________” - Ahora, dale una forma.
Imagina que ese demonio tiene cuerpo. ¿Cómo se ve? ¿Qué tamaño tiene? ¿Qué textura? ¿Qué te transmite cuando lo miras? Obsérvalo, usa toda tu imaginación para verlo de la manera más detallada posible, a veces puede que veas una sombra, o inclusive puede ser un niño muy triste, o de plano un animal horrible, con dientes enormes, casi como sacado de una película de Guillermo del Toro. - Pregúntale qué necesita.
Conecta con esa figura, imagina que estás frente a frente y pregúntale: ¿qué necesitas de mí?, ¿qué me quieres enseñar? Escucha con apertura. No trates de discutirle ni corregirlo. Solo escucha atentamente. - Conviértete en el alimento.
Imagina que tú mismo te transformas en aquello que el demonio necesita para calmarse. Allione nos menciona que imaginemos que nos convertimos en un néctar listo para ese demonio que puede que nos esté pidiendo cosas como: confianza, presencia, amor, descanso, alegría, atención, etc. Una vez que te transformas, aliméntalo con eso que tanto desea y visualiza cómo esa energía transforma a tu demonio. - Integra la transformación.
Observa cómo ese demonio cambia, qué es lo que sucede una vez que bebe ese néctar tan deseado. ¿Desaparece? ¿Se suaviza? ¿Se convierte en tu aliado? Quédate un momento con esa sensación. Haz ejercicios de respiración profunda. Agradece. Y vuelve a ti.
A veces, hacer este ejercicio es incómodo. A veces, puede que no “funcione” como lo esperas. Pero eso también es parte del camino. El mindfulness no siempre se ve como una app con voz suave diciéndote que todo está bien. A veces, se ve como cerrar los ojos y aceptar que algo no está bien, pero que puedes acompañarte con amor en eso. Y algo importante a mencionar es que aquí estoy haciendo un resumen “En pocas palabras” pero si esta práctica te agrada, definitivamente te recomiendo leer el libro completo.Lo que más me ha enseñado esta práctica es que no todo lo oscuro es malo. A veces, ese demonio que tanto evitas solo quiere ser abrazado. Y cuando te atreves a hacerlo, cambia todo.
En el libro hay una frase que el día que me anime a tatuarme algo creo que será esta ¡jajaja! y dice así: “Lo que resistes, persiste. Lo que comprendes, se transforma”. ¿A poco no está buenísima? ¡Gracias por estar aquí! ¡Te abrazo!
En pocas palabras, Kush opina que: