CREER PARA VER

Abracé la ira y se disolvió

Abracé la ira y se disolvió

¿Qué fácil se lee no? Pero a ver, te invito a pensar en esto y primero que nada leamos un poco de contexto acerca de este sentimiento tan fuerte. Pasa que muchas veces confundimos la ira con el enfado, pero la ira es mucho más que eso. Es un sentimiento bien profundo, intenso que muchas veces tiene su origen en algo que nos duele o que nos ha afectado de manera significativa. No se trata nada más de un mal rato, la ira es un indicativo de algo mucho más grande que está pasando en nuestro interior.

Bueno, aquí te va a qué voy con lo que comento en el título: hace un año compré un libro que te recomiendo mucho, se llama Alimentando tus demonios, de Tsultrim Allione, y te soy sincero, lo he tenido que leer muchas veces y a la fecha no termino de desmenuzarlo al cien porque son ejercicios del budismo que tienen su chiste aplicarlos, pero he logrado conectar con la esencia del método y me ha ayudado un buen a entender mejor mis demonios. Este libro nos presenta una manera realmente transformadora de enfrentar nuestras emociones más oscuras. Según Allione, en lugar de luchar contra esos demonios internos que todos tenemos, debemos darles espacio y alimentarlos. Esto no significa doblarnos ante ellos, sino más bien comprender de dónde vienen, qué necesitan y por qué están presentes en nuestras vidas.

Al hacer esto con la ira, sucede algo increíble. Cuando te acercas a ella sin miedo y con la intención de entenderla, empiezas a ver que detrás de esa máscara a menudo hay nada más y nada menos que tristeza, miedo o dolor. Al alimentar esta emoción con tu atención y tu comprensión, poco a poco se va disolviendo, digamos que le das a tu ira lo que necesita y no lo que teme.

Este proceso de alimentar tus demonios, como nos dice Tsultrim, te permite transformar la energía negativa de la ira en algo mucho más manejable y menos destructivo. En lugar de dejar que la ira controle tus acciones y se filtre en tu vida, la invitas a sentarse a la mesa, la reconoces y la nutres con comprensión. Al hacerlo, esta emoción tan fuerte pierde su carga, se vuelve menos amenazante y viene lo mejor, en muchos casos, se transforma en una fuente de fuerza y claridad que puedes usar a tu favor.

Abracé mi ira, la entendí y le di lo que necesitaba. Al hacerlo, se disolvió y me dejó ver lo que realmente estaba detrás de ella; no era un monstruo, sino simplemente otra parte de mí que necesitaba ser escuchada. Qué bonito, ¿no?

Es importante cerrar con el hecho de que esta práctica no va a eliminar nuestros desafíos diarios, pero lo que sí te aseguro es que va a cambiar tu manera de enfrentarlos y podrás hacer que tu presente sea un poco más ligero cada día. Gracias por estar aquí. Te abrazo.

En pocas palabras, Kush opina que:

Abrazar y comprender la ira, siguiendo el enfoque de Tsultrim Allione en su libro Alimentando tus demonios, permite transformarla. Al alimentar esta intensa emoción con atención y empatía, revelamos y aliviamos las tristezas que hay detrás de esta emoción, permitiendo que se disuelva y evolucione hacia una fuente de fuerza que puede ser utilizada a nuestro favor

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